El arte de recibir con gracia

Llegó la temporada de dar; y con ella muchas oportunidades para compartir, para dar generosamente de nuestro tiempo y bienes, y alegrar las vidas de aquellas personas que conocemos y a las que no conocemos.

Se siente bonito, ¿no es así? Imaginar que los regalos que damos son bendiciones para quien los recibe, tal vez cumpliendo un deseo o satisfaciendo una necesidad. Una gran parte de lo que hace que la temporada navideña se sienta tan mágica es el amor y la dedicación que damos al escoger los regalos que son de bendición y deleitan a las personas que los reciben.

Me encanta regalar en Navidad—ir de compras para encontrar el regalo ideal, donar a causas benéficas que son importantes para mí, y compartir postres hechos en casa. Es maravilloso sentirse parte de la prosperidad. Y con toda honestidad, también me encanta recibir porque aceptar un regalo con gracia es el mejor regalo para la persona que lo obsequia y la manera perfecta para aumentar su gozo.

Una lección al recibir

La mayoría de nosotros hemos aprendido a lo largo de los años a dar con generosidad, pero ¿a cuántos de nosotros nos han enseñado a recibir con gracia? No me refiero a alguien que recibe algo con cortesía. Eso es muy fácil. Desde la niñez nos han dicho que siempre digamos “gracias” y que al recibir un regalo que quizá no sea de tu gusto “lo que cuenta es la intención”.

Pero hay un significado mucho más profundo cuando se recibe con gracia, y estoy agradecida de haber aprendido esto de una querida amiga.  

Da generosamente y recibe con gracia, y siente la alegría de ser uno de los muchos canales a través de los cuales la bondad de Dios fluye en el mundo.

Hace años cuando estaba planeando mi boda, mi amiga rechazó la invitación porque no tenía dinero para el vuelo y el hotel. Yo no quise que ella faltara a Ia boda, así que reservé el vuelo a su nombre y le di la sorpresa.

Ella se sorprendió. Después de unos momentos de lágrimas de alegría, con voz entrecortada dijo, “¡Gracias! ¡Esto es genial! ¡Estoy tan emocionada de poder ir a tu boda!”

Así como sus palabras me hicieron sentir tanta felicidad, me dio aun más gusto por lo que no dijo. Ella no me preguntó si yo estaba segura. Ella no me dijo que el regalo era demasiado o se ofreció a devolverme el dinero. En cambio, ella lo recibió con gracia y me dio el regalo de su alegría.

Es probable que en algún momento has ofrecido un regalo o has sido bondadoso con alguien, solo para que reaccionen con resistencia al detalle que tuviste. Tú sabes a lo que me estoy refiriendo:

“A mí me gustaría hacer esto por ti”.

(Expresión de incredulidad) “¿Estás segura?”

“Sí, por supuesto, estoy segura.”

“¿Como crees?, no puedo dejar que hagas eso”.

“¿Por qué no? Yo quiero hacerlo”.

“Es demasiado. No puedo devolverte el dinero”.

“No tienes que devolverme nada.  Todo está bien, en serio”.

“No me sentiría bien al respecto”.

Y así sigue una y otra, y otra vez.

Si en esta conversación tú eres la persona que obsequia el regalo, las respuestas dadas pueden ser desalentadoras.  Hay alegría en dar, pero tanta resistencia por parte de la persona que recibe el regalo es desalentadora.

Una fuente, muchos canales

Cuando das con generosidad, estás yendo con el fluir de la prosperidad. Cuando recibes con gracia también vas así y aumentas la alegría del dador: ese es el verdadero regalo que das. Por medio de su gozo y entusiasmo al recibirlo, mi amiga comprendió que la fuente de ese gozo que ella sintió no provenía de mí, sino a través de mí.

Esta es la clave para recibir con gracia: recordar que Dios es la fuente de donde emanan todas las bendiciones. A lo largo de nuestras vidas, habrá muchos canales a través de los cuales nuestro bien llega a nosotros, hay unos que son esperados y otros que no. Algunas veces tú serás el canal inesperado para alguien más. En algunas otras ocasiones ellos lo serán para ti.

Si resistes al regalo que llega a ti al no sentir que lo mereces, estás negando tu bien e impidiendo el fluir de la prosperidad. Cuando recibes con gracia, no solamente estás diciendo sí a la persona que te lo dio, sino que también estás diciendo sí a todo lo que Dios es. Estás diciendo sí al amor. Estás diciendo sí a la vida. ¡Qué hermoso es eso! ¿verdad?

En Navidad y todos los días del año, espero que estés dispuesto a entrar en el fluir de la prosperidad. Da con generosidad y recibe con gracia, y siente el gozo de ser uno de los muchos canales a través de los cuales la bondad de Dios fluye hacia el mundo.

Acerca del autor

La Rev. Teresa Burton es ministra ordenada de Unity y maestra licenciada de Unity. Burton, es una oradora dinámica e instructora creativa, hace que las enseñanzas de Unity sean fáciles de entender y divertidas de aprender. Antes de responder al llamado al ministerio, trabajó como editora durante más de 25 años en varios puestos en publicaciones impresas y digitales.

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