Usualmente soy el tipo de persona positiva y optimista que cree en la bondad de las personas, pero las últimas noticias son tan funestas y las necesidades tan grandes, que muchas veces me siento incapaz de ayudar. 

Afortunadamente, una experiencia reciente me enseñó que mis esfuerzos pueden hacer una diferencia. La mayoría de los días camino por mi vecindario para mantenerme en forma, generalmente voy sola. Es una caminata que me es familiar y que disfruto. Veo las mismas casas, saludo a los vecinos, a veces me detengo para charlar, y hasta he llegado a conocer a algunos de los perros en la vía.

Hace un tiempo, vi un perro desconocido. Estaba temerosa de pasar por su lado, sin saber si gruñiría o ladradía frenéticamente mientras pasaba. Sus ojos me seguían. Eso continuó por varios días. Después de un tiempo, me detenía para hablarle y ella respondía moviendo su cola y jugando. Cuando me acercaba a su patio, saltaba hacia mí. Era casi como si me pidiera venir conmigo durante mi caminata.  

Yo pensé lo mismo y decidí que sería agradable tener compañía. No conocía a su dueño y me sentía incómoda de pedir permiso para llevarla a caminar conmigo, pero tuve la suerte que un conocido mutuo del vecindario me ayudó a romper el hielo.

Cuando hacemos el esfuerzo y usamos la energía, elevamos nuestra vibración y descubrimos la presencia de Dios en todas las manos que ayudan y en cada corazón que se preocupa.

Conocí a mi vecino y a su perra, Jersey, una mezcla de pastor alemán con husky llena de la energía de un cachorro. Nos tomó un tiempo encontrar nuestro ritmo y lograr que no me halara por todos lados. Hoy espero con anhelo pasar mis ratos con Jersey y, juzgando por su respuesta entusiasta cada vez que me ve, sé que ella también lo espera. Mi vecino, y nuevo amigo, está agradecido de que yo le pueda darle a su mascota el tiempo y la energía que él no siempre tiene.

Ayudar: la cura para el desaliento

Saber que estoy ayudando a mi vecino y a su mascota me hace sentir bien. Pero francamente, lo que ellos hacen por mí se siente todavía mejor. Experimento una sensación de posibilidad profunda. Me demuestra que puedo ser mucho más que un testigo o un apoyo pasivo en las vidas de los demás.

Tengo presente que los problemas del mundo continúan y el que yo pasee a una mascota no va a cambiar los desafíos sociales. Mas siento el cambio en mí, porque pude usar mi poder para hacer algo bueno.

Aprendí que lo importante es comenzar y luego continuar. Tú también puedes hacerlo. Es sencillo: cuando veas una necesidad, está dispuesto a satisfacerla si está en tu poder hacerlo. Después de todo, esta es una de las maneras de discernir la presencia de Dios en el mundo. Hacemos el esfuerzo utilizando nuestra energía para darle vida a esa presencia. Al hacerlo, elevamos nuestra vibración y descubrimos la presencia de Dios en las manos que ayudan y en cada corazón compasivo.

Acerca del autor

La reverenda Teresa Burton es ministra ordenada de Unity y maestra licenciada de Unity. Burton, es una oradora dinámica e instructora creativa, hace que las enseñanzas de Unity sean fáciles de entender y divertidas de aprender. Antes de responder al llamado al ministerio, trabajó como editora durante más de 25 años en varios puestos en publicaciones impresas y digitales.

Más

No Results