Cinco maneras de sanar y prosperar

Los conceptos de herida y curación pueden ser difíciles de entender y navegar para los niños. Bueno, ¡para los adultos también!

Incluso con una lesión física simple, hay matices durante el proceso de curación que pueden parecer absurdos o incluso aterradores. El dolor puede empeorar antes de mejorar, aparecen moretones y cambian de color, el área puede sentirse caliente, fría o con picazón y, a veces, no hay evidencia visual de que algo esté sucediendo incluso cuando se están logrando grandes avances internamente. En el nivel emocional y espiritual, el trauma no solo puede ser difícil de curar, sino que su fuente puede ser difícil de identificar y tratar. Entonces, ¿qué debemos hacer nosotros, como adultos orientadores?

Nuestro viaje como seres humanos está lleno de golpes y rasguños al por mayor, tanto físicos como psicológicos. No es realista pensar que podemos prevenirlos todos. Más importante que la prevención es la preparación. Podemos enseñarnos a nosotros mismos y a nuestros hijos no solo a sobrevivir sino también a prosperar. Esta perspectiva de la vida cambia todo lo que sucede después de una lesión, ya sea en el cuerpo, la mente o el espíritu. Suena bien, dices, pero ¿cómo?

Familiarizarnos con la anatomía de las heridas nos permite saber qué partes de nosotros necesitan ser nutridas.

La práctica ayuda a progresar

Una persona que progresa no solo enfrenta los desafíos de la vida con una actitud positiva; es más un cambio en la percepción general. En lugar de preguntar, “¿Por qué yo?” cuando llegan los tiempos difíciles, ellos preguntan, “¿Cómo me está pasando esto? ¿Qué puedo aprender y cómo me ayudará esto a crear un futuro mejor después de haberlo logrado?” Esta perspectiva es crucial para progresar, pero no sucede de la noche a la mañana o sin esfuerzo.

Debemos desarrollar nuestros músculos de resiliencia y practicar una rutina de aptitud emocional y espiritual para volvernos competentes al prosperar. ¿A qué podría parecerse? Todo el mundo tiene cosas diferentes que funcionan mejor para ellos. Aquí hay algunas ideas para tratar:

Cinco maneras de ayudar a sanar y comenzar a progresar

1. Pérdidas en el juego de roles

¿Qué hacemos si las cosas no salen como queremos? ¿A qué podemos aferrarnos si nos sentimos desequilibrados y dónde encontramos apoyo cuando sentimos miedo o dolor? Analiza estas preguntas con tus hijos. La información que ya tienen puede sorprenderte, y juntos pueden trazar rutas para lidiar con los contratiempos.

2. Siéntelo para que sane

Vuélvete consciente de aquello que estás experimentando. Esto es especialmente cierto en el caso de sentimientos heridos o de pérdidas emocionales. Háblalo. ¿Qué pasó, dónde duele y cómo se siente el dolor? Familiarizarnos con la anatomía de las heridas nos permite saber qué partes de nosotros necesitan ser nutridas.

3. El silencio es oro.

Pon el mundo en pausa durante al menos 30 minutos cada día. Eso puede traducirse como oración, meditación, un baño relajante, una siesta, o incluso colorear o escribir en un diario, solo por nombrar algunas actividades que se pueden hacer en silencio. La idea es conectar todos los días con lo Divino en tu interior.

4. La gratitud es la actitud.

Ya sea en una lista escrita, en voz alta, convertida en una canción o en una cuenta regresiva de 10 a 1, identificar las cosas que amamos o consideramos bendiciones es una excelente manera de mantenernos enfocados en la abundancia y la maravilla.

5. Consciente del autocuidado

Haz algo todos los días que ames y que te haga sentir especial y vibrantemente vivo. Ya sea dar un paseo, escuchar música, hacer manualidades o simplemente meditar durante un tiempo determinado, cuanto más nos cuidemos, más sana será nuestra actitud.

¿Qué ideas pueden proponer como familia para ayudar a enfocarse en los sentimientos de bienestar y satisfacción? Haz que sea una prioridad crear una rutina que pongas en práctica todos los días. ¡Pagará grandes dividendos en vidas bien vividas!

Una oración por curación para todos los niños

Inhalando profundamente, visualizo el aire fresco moviéndose a través de cada célula de mi cuerpo, bañándome en la energía de la plenitud.

Siento el poder limpiador del espíritu recorriendo mi cuerpo con tanta fuerza que se derrama. Lo imagino moviéndose hacia el exterior con cada exhalación en grandes olas de amor, luz y energía divina.

Veo esa energía expandiéndose con cada respiración, enviando esta poderosa fuerza hacia adelante para tocar cada vida en este planeta—niños y adultos—con fortaleza, perseverancia, gratitud y salud. Lo imagino estableciéndose en todos los lugares que toca, sabiendo que echa raíces y crece.

Afirmo que es así, y así es.

Una oración familiar por curación

Juntos mantenemos una visión de plenitud para todos los seres. Imaginamos la luz divina viajando desde nuestro centro, extendiéndose hacia afuera y hacia adelante, haciendo que todo brille con la luz de Dios. Vemos esa luz que brinda esperanza, curación, gozo y amor a medida que se expande hasta el infinito. Tal como lo imaginamos, llega a ser, y estamos agradecidos.

Afirmamos juntos:

Todos los niños son bienvenidos a orar con los asociados del Ministerio de Oración de Unity.

Para oración, llamar al:
1-816-969-2020

Internacionales
01-816-969-2020

Envía tus solicitudes de oración a:

Ministerio de Oración de Unity
1901 NW Blue Parkway
Unity Village, MO 64065

Acerca del autor

Trish Yancey es una maestra licenciada Unity y educadora espiritual certificada. Es autora del libro The Heart of Prayer y otros libros para niños.

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