Navidad: una época muy especial

Si bien reconozco que la Navidad es una época del año muy especial y mágica, también soy consciente de que puede estresarme y hacerme experimentar un torbellino de sensaciones. Todo se transforma durante las festividades. Las decoraciones navideñas, la música, las luces y las comidas son un festín para nuestros sentidos. Todo nuestro mundo se transforma. Es un tiempo para regocijarnos al celebrar con nuestros familiares y amigos. Puede traer mucha alegría y distracción, pero también puede recordarnos a seres queridos que ya no están con nosotros. Esta es una época en la que nos alejamos de nuestro “yo habitual” volviéndonos más vulnerables.

Sé amable contigo mismo y compasivo con los demás. Para algunas personas este es un tiempo dulce lleno de gratos recuerdos, pero para otros no tanto. Seamos más conscientes, afectuosos y acerquémonos a aquellos que sabemos que están solos o pasando por dificultades.

No olvidemos el verdadero significado de la Navidad, tomemos tiempo para dirigirnos al interior y centrar nuestra atención en desplegar nuestros dones espirituales y así dejar que nuestra luz interior brille.

Este es el tiempo en el que celebramos el nacimiento divino, pero también nuestro propio renacimiento a medida que despertamos al Cristo en nuestro interior. Meister Eckhart, el místico del siglo XIII preguntó: “¿De qué me sirve que María diera a luz al Hijo de Dios hace mil cuatrocientos años, si yo no doy a luz también al Hijo de Dios en mi tiempo y cultura?”

Este es nuestro momento de renacer, de esparcir luz al mundo mientras expresamos y celebramos nuestra esencia divina. Recuerdo la escritura en Mateo 5:14, “Vosotros sois la luz del mundo”. Cuando estamos sintonizados con nuestra luz Crística, toda oscuridad se disipa.

La energía benévola del amor

Personalmente, me propongo ser compasivo y más afectuoso conmigo mismo durante las festividades. Comienzo mi día en oración, tomando tiempo para dirigirme a mi interior y centrarme. Si bien puede estar oscuro afuera, me recuerdo a mí mismo que la luz en mí nunca se apagará.

El amor levanta los velos de la oscuridad revelando la naturaleza expansiva y gozosa que siempre fluye en el corazón, lista para surgir como vida nueva. El amor abre el corazón a un campo infinito de posibilidades, a un espacio lo suficientemente amplio para acoger todas las experiencias libres de juicio, y más aún, el amor ve a través de los ojos de la compasión y se da cuenta de nuestra verdadera naturaleza.

En la quietud del corazón podemos sintonizarnos con la energía benévola del amor incondicional al dejarlo que sea nuestro maestro. Ciertamente reparará todos los lugares torcidos y eliminará todo lo que sea contrario a su esencia.

Esta Navidad permite que el poder transformador del amor renueve tu Espíritu. Disponte a perdonar, libera todo lo que ya no te beneficia, derriba los muros de separación, sumérgete en lo profundo de tu corazón y entonces podrás compartir la luz del amor con el mundo entero.

Acerca del autor

La Rev. Elizabeth Longo es una entrenadora de transformación personal y líder de retiros con sede en Fort Lauderdale, Florida. Obtén más información en elizabethlongo.net.

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