«Ya sea que celebres el Día de Acción de Gracias en familia o en tu propia compañía, es valioso tomarte un momento para hacer una oración de agradecimiento. En esta temporada especial de amor y gratitud, ministros y amigos de Unity comparten bendiciones para momentos alrededor de la mesa, ideales para el Día de Acción de Gracias y para cualquier momento en la mesa». 

Gratitud compartida

Bendecimos esta mesa con risas y con el hermoso mosaico de historias y tradiciones que aquí se entrelazan. 

Que este tiempo compartido alimente tanto nuestro cuerpo como nuestras almas. Que nuestras palabras estén sazonadas con bondad, y nuestro silencio colmado de gracia. 

Que la gratitud fluya entre nosotros, bendiciendo cada gesto, cada palabra y cada silencio, hasta envolver la mesa y todo lo que compartimos, donde las diferencias se desvanecen suavemente en amor. 

A medida que la gratitud se convierte en un lenguaje compartido —en la risa, en el silencio, en los recuerdos, en la quietud y en las lágrimas— recordemos que el amor nunca mide, solo se multiplica. 

—Rev. Kathy Beasley  


Para aquellos que amamos

Al reunirnos para compartir este momento en la mesa, recordemos con amor las muchas razones por las que estamos agradecidos. 

Damos gracias por nuestras familias y amigos. Honramos a quienes han partido, deteniéndonos a decir —o a susurrar— sus nombres con ternura. 

Agradecemos estos alimentos, bendecidos en cada paso de su creación, y que hoy nos nutren nuevamente. 

Con el corazón lleno de gratitud y la oración en el alma, enviamos bendiciones de amor, paz y bienestar a todas las personas, en todos los rincones del mundo. 

—Rev. Bronte Colbert


Nuestra herencia de Acción de Gracias 

Antes de compartir esta hermosa comida, tomemos un respiro juntos y demos gracias. Recordemos el primer día de Acción de Gracias, y el valor y la tenacidad de aquellos primeros colonos que enfrentaron un futuro incierto con fe y esperanza. También honremos la generosidad y la sabiduría de los pueblos nativos que compartieron su conocimiento y su cosecha. Siguiendo su ejemplo, abramos nuestros corazones a la abundancia que tenemos ante nosotros y al amor que nos conecta a todos. Por los alimentos, la amistad, la risa y la gracia que nos impulsa hacia adelante, damos gracias. Amén. 

—Rev. Kurt Condra


Nuestra herencia de Acción de Gracias

Nota: Te comparto una versión de la oración que acompaña a mi familia en nuestra mesa. Con el tiempo, se ha llenado de un significado muy especial para nosotros, y espero que también resuene contigo.—C.G.  

En este día de gratitud, hacemos una pausa para honrar todo aquello que no se ve, pero es esencial. 

Enviamos amor a cada mano y corazón que contribuyó a traer este alimento a nuestra mesa: a quienes sembraron, cuidaron, cosecharon, empaquetaron, transportaron, vendieron y prepararon nuestros alimentos. 

Damos gracias por los animales que ofrecieron su vida por nuestra nutrición, y a la Madre Tierra, que nos abastece y sostiene sin cesar. Honramos este intercambio sagrado de dar y recibir, de vida que nutre vida. 

Mientras este alimento nutre nuestro cuerpo, recordemos nuestro vínculo común y proclamemos: Que todos tengan alimentos. Que todos encuentren sustento. 

—Rev. Christina Garza 


Oración para la mesa festiva

En pausa, ante esta mesa y su manjar que nutre y agrada, 
ya la fiesta comienza. 
Celebramos el amor que en nosotros anida, 
Celebramos la belleza, la bondad y la riqueza. 
Saboreamos el misterio de la unicidad, 
celebramos la vida con gozo y bondad. 

—Rev. Linda Martella-Whitsett 


Gratitud por las simples cosas de la vida

Al reunirnos, recibimos la invitación de hacer una pausa y respirar profundamente en las bendiciones que llenan nuestras vidas. 

Damos gracias por el poder curativo de la risa compartida con nuestros seres queridos, y por la simple alegría de una comida que nutre y revitaliza el cuerpo, la mente y el espíritu. 

Con profunda gratitud y aprecio por las manos que hicieron posible este momento en la mesa, por la compañía reunida hoy y por el tiempo compartido, damos gracias. 

Amén. 

—Rev. DeeAnn Weir Morency


Paz y gratitud en tiempos de estrés

Bendigo y doy gracias por todas las personas maravillosas en mi vida. Estoy agradecido por los miembros de mi familia, incluso por aquellos que, en ocasiones, pueden estresarme. Me veo rodeado y envuelto por un espíritu de felicidad, alegría, paz y abundancia. Doy gracias por el bien que ya se ha manifestado en mi vida, y por aquel que aún está por revelarse. 

Bendigo a todos los que prepararon estos alimentos con tanto amor, y agradezco saber que nutrirá nuestra mente, cuerpo y alma, permitiéndonos realizar la poderosa obra que cada uno está destinado a hacer. 

—Rev. Saba Mchunguzi


Manifestando la paz

Hoy, muchos nos reunimos para celebrar con gratitud todas nuestras bendiciones. Reconozcamos que cualquier división externa no es más que una distracción que nos aleja de la paz. En esta mesa, afirmamos la verdad de que solo existe la unicidad y solo existe el amor. Reconocemos que cada ser humano proviene de Dios y es merecedor de abundancia y respeto. Al unísono, que cada mesa en este día de Acción de Gracias encarne paz y amor, más allá de cualquier opinión. Amén. 

—Rev. Sheree Taylor-Jones 


Agradecido por todo

Con una respiración reverente, me alineo con el Espíritu. Siento el amor divino fluir a través de mí, y envío ese amor y ese agradecimiento, cruzando el tiempo y la distancia. En oración, permito que la gratitud por cada persona y por cada cosa que he amado recorra todo mi ser en un sagrado silencio. 

El tiempo y la distancia se desvanecen mientras saboreo cada recuerdo, cada lugar maravilloso, y cada experiencia que me ha traído hasta este precioso instante. Siento un gozoso agradecimiento por el viaje que me ha hecho crecer, y una expectante emoción por las nuevas personas y lugares que aguardan en el camino.  

Con un corazón agradecido y un espíritu dispuesto, oro y declaro que lo es. Y por eso digo, amén. 

—Trish Yancey


Un momento de tranquilidad

Al tomar este momento para dar gracias, siento que mi corazón se expande y mi alma se regocija. 

Me centro en todas las bendiciones que me rodean y en cada una de ellas puedo reconocer la presencia y el amor de Dios. 

Este momento tranquilo de sagrada comunión me llena de alegría y paz. Qué maravilloso, fortalecedor y gratificante es saber que siempre hay motivos para agradecer. 

En este día especial, respiro hondo y, al exhalar, afirmo desde lo más profundo de mi ser y con renovada devoción: Gracias, gracias, gracias, Dios. Amén. 

—Rev. Beatriz E. Gallerano Bell

Meditación de gratitud para el Día de Acción de Gracias y para cada día

Sin importar las circunstancias, podemos elegir vivir el Día de Acción de Gracias como un día sagrado de gratitud, en el que llegamos a la mesa con amor y aprecio por los amigos, la familia y la vida misma. 

Cada vez que nos sentamos a comer, ya sea solos o en compañía, tomarnos un momento para bendecir los alimentos y expresar agradecimiento por la abundancia, permite que nuestro corazón se detenga en lo bueno que hay en el mundo. 

Cuando expresamos gratitud antes de compartir los alimentos, nos reunimos en el espíritu del agradecimiento. Con una oración en nuestra mesa, reconocemos las bendiciones y la abundancia en nuestras vidas. 



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