El poder de la vida
¡Deja brillar tu vida divina!
Afirmación: Estoy lleno de vida, de dulce vida.
Vida: La capacidad de animar y vigorizar.
Judas es el discípulo que simboliza la liberación del egoísmo, permitiendo que la fuerza vital fluya a todas las partes del cuerpo.
El color asociado es el rojo, y la ubicación se encuentra en los órganos reproductores.
Reclama el don divino de la vida
Por Winifred Wilkinson Hausmann
(Extraído del libro en inglés Your God-Given Potential)
Muchas personas, al reflexionar sobre los 12 discípulos y las facultades que representan en la vida, podrían preferir dejar de lado a Judas Iscariote, el hombre que traicionó a Jesucristo. Sin embargo, Judas desempeñó un papel necesario en la historia del Mesías, y la cualidad que representa, la vida, es una parte importante de cómo concebimos a la persona perfecta.
Aunque Judas se suicidó después de traicionar a Jesús, su influencia no quedó completamente fuera de juego. Después de la resurrección, los otros once discípulos se reunieron y eligieron a un sucesor para Judas, restableciendo así el número doce. De este modo, la facultad de la vida, operando en un plano superior, continúa colaborando con los poderes para la elevación de todo el ser …

Al desarrollar el potencial que Dios nos ha dado, no podemos ignorar a Judas. Debemos aprender a reconocer sus debilidades y limitaciones, y afrontarlas elevando el concepto de la vida a un nivel superior de conciencia …
Despierta tu energía radiante
Todas las personas expresan la idea de vida en mayor o menor grado, pero solo aquellos que guían este poder bajo la dirección del Cristo pueden disfrutar plenamente de la vida que Dios les ha dado. Debemos experimentar la vida como una idea que no solo enriquece el alma, sino que también perfecciona el cuerpo según la forma en que Dios lo diseñó desde el principio …
La vida fluye de manera óptima cuando puede irradiar a través de todo el ser como energía radiante, dedicándose a la actividad crística y siendo guiada por la sabiduría y el orden de Cristo.
Se requiere una purificación profunda para refinar la idea de vida en el alma y el cuerpo. El egoísmo y la codicia de Judas Iscariote deben ser purificados. La vida debe aprender a obtener su propio sustento del universo de manera libre y fácil, sin la codicia y la hostilidad que la encierran y la limitan.
La vida fluye de manera óptima cuando puede irradiar a través de todo el ser como energía radiante, dedicándose a la actividad crística y siendo guiada por la sabiduría y el orden de Cristo.
Nunca niegues la idea de la vida ni pienses en ninguna parte de tu cuerpo como impura. Más bien, despierta la facultad vital en su centro y luego siente su acción animadora irradiando a través de todas las células y átomos de tu ser como una mayor expresión de Dios. Esta es la forma en que la muerte del cuerpo físico será finalmente superada.
Una meditación sobre el poder de la vida
Por Rev. Bronte Colbert
Hoy me regocijo en la vida que me rodea y fluye en mi interior. Soy una expresión única y valiosa de lo Divino mientras transito por el mundo. Me deleito en las maravillas de mi experiencia diaria, como en las complejas danzas de una libélula, las risueñas carcajadas de los niños, el imponente estruendo de un trueno.
Al inhalar la vida, siento cómo mi espíritu se revitaliza. Estoy lleno de vitalidad, optimismo y armonía con la fuerza de la vida.
Acepto con gratitud los regalos que la vida me ofrece. Mi mente y mi corazón están abiertos a las bendiciones de una paz duradera, una prosperidad abundante, un amor incondicional, una salud radiante y una creatividad sin límites.
Hoy permito que mi luz brille con intensidad. Anticipo y doy la bienvenida a las oportunidades para dar y ser una fuente de bendición. Al esperar y buscar lo mejor en los demás, me vuelvo cada vez más consciente de esa chispa, de esa luz divina que se refleja en ellos.
Afirmo: Elijo vivir mi vida como una experiencia amorosa, armoniosa y llena de deleite.


