La cofundadora de Unity, Myrtle Fillmore, consideraba la gratitud y el agradecimiento como «cualidades del alma». 

Para ella, la práctica de la acción de gracias no debía limitarse a una festividad anual, sino cultivarse diariamente en el hogar. 

«El cielo y la tierra responden al alma que es acelerada a la alabanza y la acción de gracias», decía Myrtle. «La alabanza es gratitud en acción». 

Estas palabras provienen de Cómo dejar que Dios te ayude, un libro publicado póstumamente en 1956. En el prefacio, Warren Meyer explica que la obra se basa en las cartas de Myrtle, sus columnas en Unity y sus conferencias, dando forma a una valiosa recopilación de sus enseñanzas. Uno de los capítulos del libro se titula «Acción de Gracias». 

«El día nacional de dar gracias es un día instituido originalmente en reconocimiento de Dios como Fuente de la provisión y prosperidad nacionales; un día dedicado como especial tributo de alabanza y gratitud al gran Dador de todo bien», dijo Myrtle. 

Para ella, el agradecimiento tenía el poder de transformar la escasez en abundancia, como ya había sucedido antes y podía volver a ocurrir. 

«Eliseo lo hizo. Jesús lo hizo. El mismo poder está latente en ti. ¿Por qué no manifestarlo?» 

Myrtle también nos invitaba a «pensar la verdad» sobre el origen de nuestros alimentos cada vez que nos sentamos a la mesa. 

«... pensando de dónde viene y mirando más allá de eso al Espíritu, la gran vida que hace crecer nuestros frutos y vegetales vendría a nuestra mente agradecida alabanza, mientras comemos». 

Dar las gracias

Myrtle advertía contra la «intemperante costumbre» de comer en exceso en Acción de Gracias y sugería, en su lugar, optar por una «dieta adecuada» para la celebración. Como vegetarianos, ella y su esposo Charles no incluían pavo en su mesa festiva. 

«… su mesa esté provista con alimento sencillo y saludable para los niños que están formando hábitos de apetito que se volverán factores permanentes de salud y desenvolvimiento del alma». 

Además, en su capítulo «Prosperidad en el hogar», destacó la importancia de la gratitud como una práctica constante. «Dar las gracias por el bien puede compararse a la lluvia que cae sobre suelo fértil, refrescando la vegetación y aumentando la producción».   

Myrtle animaba a todos a hacer de «cada día de Acción de Gracias un himno de alabanza al gran Dador de nuestro bien».