Amorosa Presencia,
gracias por Tu caudal
de vida, gozo y bondad.
gracias por ayudarme a comprender
que tengo un lugar y propósito
en Tu plan infinito...
que me llevas por siempre
de la mano y me diriges
a través de las complejidades de la vida.
Hablo contigo, Dios. Escucho interiormente.
Tú hablas a mi mente con sabia
inspiración, con tal naturalidad
y sencillez, que
¡creo que es mi propio pensamiento!
Mas, cuando reflexiono,
veo que no era yo.
¡Eras Tú en todo momento!
Me doy cuenta nuevamente
de que me guías y diriges
cuando escucho.



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