Vivir en el aquí y el ahora
Cómo el poder de la vida nos guía hacia la abundancia
Hay personas cuya sola presencia transmite paz. Mi querida amiga Carol es una de ellas. Cuando alguien le pregunta cómo está, responde con una sonrisa serena y seis sencillas palabras: «¡Estoy bendecida, pase lo que pase!».
Conozco a Carol desde hace casi 40 años. Hace poco celebró sus 80, y como ocurre en toda vida plena, su camino ha estado marcado tanto por profundas alegrías como por momentos de dolor.
En una etapa de su vida, Carol fue madre soltera con cinco hijos y trabajó en dos empleos para brindarles la mejor vida posible. Al mismo tiempo, se pagó los estudios de cosmetología y llegó a convertirse en una verdadera maestra de su oficio. Lo sé porque soy una de las muchas personas que se ha beneficiado de su extraordinario talento.
Conoció y se casó con el amor de su vida: Emmet. Él hizo todo lo que estuvo a su alcance para que ella y sus hijos se sintieran amados, apoyados y cuidados.
Carol y su madre también compartían un vínculo especial; incluso podían pasar por gemelas. Cuando su madre partió de este plano, ella quedó devastada.
Poco después, Emmet falleció en un accidente automovilístico.
A pesar de tantas pérdidas, Carol nunca ha dejado de sostener con amor los lazos familiares y de procurar que sus hijos, sus parejas, sus nietos y todos los suyos permanezcan unidos. Más adelante, la familia volvió a pasar por un dolor profundo cuando uno de sus nietos, hijo de su hija mayor, falleció repentinamente.
Antes de que Emmet falleciera, habían hecho planes para que Carol pudiera jubilarse. Sin embargo, la vida tomó otro rumbo y, para alegría de quienes seguimos disfrutando de su talento, ella continúa compartiendo con los demás su cuidado, su dedicación y ese toque especial que nos ayuda a vernos y sentirnos mejor.
Aun después de todo lo vivido, Carol ha elegido mirar la vida con gratitud y confianza. Por eso puede afirmar con profunda convicción: «¡Estoy bendecida, pase lo que pase!».
La perspectiva que eliges
Cada persona contempla la vida desde su propia perspectiva. En gran medida, la manera en que la vivimos refleja la forma en que decidimos mirarla.
Como explica el Rev. David Williamson, D.Min., en Twelve Powers in You (Health Communications, 2000), una persona puede creer que la vida es limitada, que la muerte marca el final y que la enfermedad y el sufrimiento son inevitables. Otra, en cambio, puede reconocer que la vida es continua, que la salud forma parte de su naturaleza esencial y que la existencia misma merece celebrarse.
La perspectiva desde la que miramos la vida también es una elección.
En Juan 10:10, Jesús muestra este contraste con claridad: «El ladrón no viene sino para hurtar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia».
Creo que el ladrón representa esos pensamientos y creencias limitantes que nos roban la alegría, debilitan nuestra fe y disminuyen nuestro entusiasmo por la vida. Quienes se aferran a esas ideas creen que la vida es limitada, que se mide en años y que proviene del cuerpo, el cual envejece, se desgasta, enferma y muere.
La segunda parte de este pasaje nos recuerda que la vida es buena y que, pase lo que pase, podemos mantenernos centrados en la abundancia de bien que nos rodea.
Vivir en abundancia
Esta es una comprensión más amplia del poder de la vida: reconocerla como una expresión infinita de Dios, como una fuente inagotable; entender que el cuerpo surge de ella y no al revés; que la muerte no es un final, sino una transición de una forma de expresión a otra; y que la vida eterna se revela aquí y ahora. Las formas de vida pueden cambiar, pero nuestra conexión con la vida es eterna, pase lo que pase.
En palabras del poeta laureado de Unity, James Dillet Freeman: «Nuestra vida no comienza al nacer, no es de este mundo; y eso que llamamos la muerte, no es más que el abrir y cerrar de una puerta…».
Todas las personas podemos elegir vivir desde una conciencia de abundancia. Tal vez no podamos controlar todo lo que sucede, pero sí podemos elegir permanecer centrados en la verdad de que la vida es buena, de que el bien sigue presente y de recordar, aun en medio de todo: Estamos bendecidos, ¡pase lo que pase!
Cada día podemos volver a elegir.
Elijo reconocer mis bendiciones.
Elijo vivir con gratitud.
Elijo recibir la vida con entusiasmo.
Elijo dar gracias.
Elijo ser feliz.
—Amber Housley
Lo mejor de Unity
Envío gratuito en compras en línea superiores a $50.
Más como este
La vida me despierta
Vida: La vida es el don infinito con el cual Dios nos ha dotado, y la vida eterna está sucediendo
Una lección antes de morir
La Rev. Sandra Campbell habla de cómo la pérdida de su madre le enseñó una importante lección sobre el poder transformador del perdón y de dejar ir.
Reflexiones matutinas con Myrtle
Experimenta el poder de la oración con Reflexiones matutinas con Myrtle, una colección de afirmaciones y enseñanzas de Myrtle Fillmore, cofundadora de Unity.
Familia elegida
El Rev. David Adams comparte su historia personal de cómo encontró amor, apoyo y un sentido de pertenencia en la familia que eligió, fuera de su familia de origen.





Artículo
Artículo
Artículo
Artículo