Meditación con guía y sin ella

Existen dos formas principales de meditación: con guía y sin ella.

En la meditación dirigida, una persona facilita palabras afirmativas o sonidos armoniosos. Al escucharlos, permitimos que nuestra mente descanse en ellos, fluyendo serenamente hacia la única fuente, Dios.

En la meditación sin guía, nosotros mismos dirigimos la experiencia. Podemos elegir una palabra o idea y dejar que nuestros pensamientos fluyan libremente en torno a ella, o simplemente permitir que la mente descanse sin concentrarse en algo específico. En ambos casos, se trata de un estado de quietud y apertura donde encontramos nueva comprensión o paz interior.

Con frecuencia, la meditación no guiada utiliza símbolos —como palabras, imágenes, ideas o frases— como punto de partida para enfocar la mente. Al fluir con ellos, nuestra mente nos revela nuevas comprensiones y una sensación de paz que nacen desde lo más profundo de nuestro ser.

Los pasos de la meditación

Quienes meditan suelen seguir algunos pasos esenciales:

  • Relajación: un estado que se cultiva mediante el uso consciente de la respiración, imágenes o ejercicios suaves que favorecen el descanso del cuerpo y la mente.
  • Concentración: un enfoque sostenido de la atención, a menudo apoyado en palabras, imágenes mentales o símbolos.
  • Meditación: un fluir libre de la mente entre ideas, símbolos, colores, palabras o el canto de afirmaciones.
  • Realización: la experiencia de unicidad en el silencio, un tiempo de comunión consciente con el Espíritu interior. En Unity, a este espacio lo llamamos el Silencio.
  • Agradecimiento: el reconocimiento agradecido de lo recibido en el Silencio: renovación, sanación, guía y una mayor conciencia espiritual.

Consejos prácticos para comenzar

  1. Permite que los pensamientos o imágenes aparezcan y se disuelvan con suavidad. Observa sin juzgar y regresa con amabilidad a tu centro espiritual.
  2. Dedica, si lo deseas, unos 20 minutos diarios a la meditación. Puedes comenzar con breves momentos e ir profundizando en el Silencio con el tiempo. Evita meditar cerca de la hora de las comidas o después de ellas, ya que la meditación y la digestión pueden interferir entre sí.
  3. Elige un lugar tranquilo y una posición cómoda. Mantén la columna erguida, sin tensión.
  4. Apoya ambos pies en el suelo si usas una silla, para mayor estabilidad, y evita cruzar las piernas.
  5. Coloca las manos de la manera que te resulte más natural, ya sea abiertas en señal de receptividad o descansando suavemente sobre las piernas.
  6. Cierra los ojos para facilitar la quietud interior; con la práctica, podrás meditar también con los ojos abiertos.
  7. Respira profundamente y exhala con suavidad, permitiendo que el cuerpo se relaje.
  8. Deja que la respiración fluya de manera natural y toma conciencia de su ritmo sereno.
  9. Permite que con cada exhalación, el cuerpo y la mente se aquieten aún más, entrando gradualmente en la experiencia meditativa.

El mundo de la meditación ofrece valiosos aprendizajes y beneficios, como paz interior, claridad, liberación del estrés y una alegría renovada por vivir. Prepárate para emprender este viaje interior, fértil y transformador, que despierta en ti una conciencia más profunda de la vida divina.


About the Author

La Rev. Martha Giudici, junto con su esposo Frank, fue coministra en la capilla de Unity Village, que llegó a albergar una de las congregaciones más numerosas del movimiento Unity. Asimismo, formó parte del cuerpo docente de Unity School for Ministerial Studies (UMS), donde influyó en generaciones de estudiantes ministeriales. Fue reconocida en todo el movimiento por sus seminarios y talleres de meditación, impartidos desde perspectivas tanto occidentales como orientales.


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