Una de las cosas más gratificantes que escucho de los lectores de La Palabra Diaria es que «el mensaje de hoy parecía dirigido especialmente a mí». Recibo este tipo de comentarios a menudo, lo cual me demuestra cómo los esfuerzos del equipo de La Palabra Diaria benefician y sirven a nuestros lectores. Sin embargo, no había sentido esa conexión personal con un mensaje diario hasta que se me presentó un día difícil hace algunas semanas.

Estuvimos fuera de casa durante unos días. En nuestra ausencia, se rompió una tubería, el agua se desbordó y nuestra casa se inundó. Cuando recibimos la noticia temprano en la mañana, mi esposo y yo actuamos rápidamente. Hicimos una serie de llamadas urgentes a compañías de seguros y restauración, preparamos un plan rápido para regresar a casa lo antes posible, y nos encargamos de todas las demás tareas urgentes que surgen después de un desastre.

No fue sino hasta más tarde que leí el mensaje de La Palabra Diaria del día. Al leer las palabras sobre el consuelo espiritual, sentí que el mensaje estaba dirigido especialmente a mí. El mensaje decía en parte: «A veces la estabilidad en mi vida puede tambalearse... Me permito sentir emociones de tristeza y preocupación, sabiendo que esto también pasará».

Al leer el mensaje, me di cuenta de cómo  sus palabras reflejaban perfectamente mi experiencia. Me sentí alterada después de recibir la llamada y la evaluación inicial. Estaba preocupada y nerviosa por la magnitud de los daños, el tipo de reparaciones que se necesitarían y cuánto tiempo tomarían. Sin embargo, a la vez,  me sentí tranquila, sabiendo que esta situación sería  temporal, que contaríamos con la ayuda y pericia necesaria, y que Dios estaba presente en todo esto.

Uno de los mayores consuelos de la vida espiritual es poder sentir una perturbación momentánea por noticias inquietantes sin que eso nos desvíe de nuestro camino. Con una fe firme, comprendemos que lo que enfrentamos finalmente pasará, y que podemos hallar consuelo y paz en Dios.

Después de la inundación, comenzamos los trabajos de reparación. Aunque nuestra casa sigue en desorden y tenemos más cosas que atender de las que quisiéramos, contamos con lo que necesitamos para superarlo. Estamos recibiendo la ayuda y los servicios necesarios y mantenemos nuestro ánimo alto con buen humor y una actitud positiva.

Por supuesto, esta no es una situación que hubiera elegido, y definitivamente no es como pensaba que pasaríamos el verano. Sin embargo, tener claro la impermanencia de la dificultad y confiar en la presencia de Dios, me está ayudando a mantener la calma y la paciencia.

La Palabra Diaria sigue siendo mi compañera constante. La palabra del día cuando nuestra casa se inundó fue consuelo. El mensaje del día siguiente hablaba sobre dejar ir y dejar a Dios actuar. Al leer que «Dejar ir y dejar a Dios actuar es confiar en que, si hago los esfuerzos necesarios, recibiré la ayuda y el apoyo que necesito para seguir adelante ... Siento la presencia de Dios en estos acontecimientos, y con gratitud, los acepto como bendiciones». Amén.

Oro para que en tus momentos de calma y de dificultad,  mantengas a La Palabra Diaria cerca como una compañera que te apoye en toda circunstancia y en los inevitables altibajos de la vida. Que encuentres la verdad de Dios en sus páginas y permitas que esa verdad guíe tu vida.


Acerca del autor

La Rev. Teresa Burton es la editora de Daily Word®. Es una oradora dinámica y escritora inspiradora, ella hace que las enseñanzas de Unity sean fáciles de entender y divertidas de aprender. Antes de responder al llamado al ministerio, trabajó como editora durante más de 25 años en varios puestos en publicaciones impresas y digitales.


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