Alcancías de cartón que despertaron un crecimiento sin precedentes

Lowell Fillmore, de veintiocho años, tenía una inquietud persistente. Sus padres, Charles y Myrtle Fillmore, habían fundado un movimiento espiritual llamado Unity, compartiendo su mensaje a través de una revista. Sin embargo, muchas personas le expresaban que no podían desprenderse de un dólar completo para pagar una suscripción. ¿Cómo podía ayudarles?

Un día de 1910, Lowell llevó esta preocupación a la meditación y emergió con una inspiración divina: las alcancías de prosperidad. Estas sencillas alcancías de cartón impulsaron un crecimiento sin precedentes para Unity durante los siguientes sesenta años y elevaron la conciencia de abundancia en miles de personas. 

Su funcionamiento era simple y poderoso: las alcancías de prosperidad se ofrecían gratuitamente a quien las solicitara. Se enviaban por correo en forma plana y se armaban fácilmente en casa, adoptando la forma de una A con una ranura para insertar monedas. La idea era ahorrar una moneda de diez centavos cada semana durante diez semanas, reuniendo así un dólar para la suscripción. 

La suscripción comenzaba tan pronto como la persona solicitaba la alcancía. El pago del dólar podía hacerse después, y su nombre se enviaba de inmediato al ministerio de oración de Silent Unity® para recibir treinta días de oración continua.

A photo of the Unity Prosperity bank - A paper bag with a drawing of a bank on it with the affirmation "Thou O God, Art My Mighty Resource"

Expandiendo la conciencia de prosperidad

Pero eso no era todo. Las pequeñas alcancías también servían como un mecanismo para compartir los principios de prosperidad que Unity enseñaba. Se sugería un «ejercicio» que consistía en repetir la afirmación de prosperidad impresa en la parte posterior de la alcancía cada vez que se depositaba una moneda, sosteniéndola en meditación silenciosa, y repitiéndola nuevamente si surgían pensamientos de carencia.

En aquella época, el trabajador promedio en Estados Unidos ganaba entre $200 y $400 al año, alrededor de 18 centavos por hora. Un pan costaba cinco centavos, una caja de cereal nueve centavos y una libra de café alcanzaba los quince. Reunir un dólar para una suscripción equivaldría hoy a unos 33.44 dólares, considerablemente más que las suscripciones actuales de Unity. 

«El plan de la alcancía está diseñado para enriquecer la conciencia de quien lo utiliza, ayudarle a superar todo pensamiento de carencia y fracaso, y cultivar, en su lugar, una sensación de bienestar y abundancia. El ejercicio con la alcancía ofrece un método práctico para aplicar la ley de prosperidad y manifestar el bien en la propia vida», explicaba más tarde un catálogo de Unity.  

Pronto, quienes usaban las alcancías de prosperidad comenzaron a notar evidencias de abundancia en todas las áreas de su vida, mayor bienestar financiero y una conexión espiritual más profunda.

«Estoy muy satisfecho con esta inversión», escribió alguien. «La armonía ha emergido a partir del caos financiero. Reconozco, como nunca antes, que Dios es la fuente de todo bien. Esta alcancía, sin duda, da frutos valiosos».  

En 1920, Unity Magazine® respondió a quienes aún dudaban del valor de las alcancías de prosperidad: «¡Denle una oportunidad a la alcancía! Al utilizarla junto con el ejercicio correspondiente, se disuelven antiguas condiciones mentales de carencia, permitiendo que el espíritu de abundancia se exprese a través de ustedes. La mente universal está llena de abundancia opulenta y busca siempre fluir mediante innumerables canales… Personas tanto ricas como pobres han encontrado este plan eficaz».  

Unity incluso desalentaba a los suscriptores de enviar el dólar de inmediato, aun si lo tenían, para que pudieran practicar el ejercicio completo durante diez semanas y así fortalecer su conciencia de prosperidad. 

Un impulsor de las suscripciones

En un principio, Unity promovió el uso de las alcancías con dos de sus revistas: 

  • Weekly Unity, que comenzó como un boletín de cuatro páginas dirigido a un grupo de aproximadamente cien seguidores locales de Unity en Kansas City, Missouri, y que posteriormente se ofreció al público en general. Incluía la charla dominical de Charles Fillmore, la lectura bíblica del servicio y la columna de Lowell Fillmore titulada «Cosas que deben recordarse». Se ofrecía por $1 al año, por un total de 50 ediciones. Weekly Unity era ideal para quienes recién comenzaban su camino en este sendero espiritual. 
  • Unity Magazine, considerada una publicación más avanzada, fue la revista mensual original que los Fillmore iniciaron en 1889 para compartir sus descubrimientos sobre los principios espirituales. También costaba $1 al año

Miles de personas solicitaron las alcancías de prosperidad. Las suscripciones a Unity Magazine crecieron de 13,000 a 30,000 en un solo año y alcanzaron los 50,000 en 1916. La revista afirmaba: «La prosperidad es la manifestación de la plenitud del bien. Es una fuerza universal, y su fuente es inagotable». Para 1922, Unity Magazine contaba con más de 100,000 suscriptores, y Unity enviaba decenas de miles de alcancías cada año.  

Weekly Unity tuvo un desempeño aún más notable. Sus suscripciones crecieron de 8,500 en 1912 a 185,000 en 1928, superando por primera vez a Unity Magazine. «El secreto del éxito del plan de la alcancía radica en disipar todo pensamiento de temor, enfermedad y carencia, y sustituirlo por pensamientos de gozo, salud y abundancia…».  

Unity alcanzó su mayor éxito financiero al promover una oferta especial: al adquirir dos suscripciones, se recibía una adicional sin costo. Esta estrategia multiplicó la circulación al facilitar que los lectores compartieran los mensajes con familiares y amistades. Además, se recordaba a los participantes que las alcancías no solo servían para pagar suscripciones. También podían utilizarse para ahorrar con el fin de adquirir otros libros y publicaciones de Unity, o incluso para realizar donaciones amorosas al movimiento. 

Promoción constante

Unity fue criticada en ocasiones por aparentes motivos materialistas, como si todo girara en torno al dinero. Sin embargo, esta idea fue refutada en Weekly Unity en 1927: «No hay nada pecaminoso ni mercenario en la acumulación de bienes. Se nos dice que la abundancia es nuestro derecho de nacimiento. Si nuestros pensamientos están en armonía, no podremos evitar la prosperidad y todas sus formas». 

Para 1932, Unity enviaba en promedio unas 620 alcancías por día —casi 200,000 al año— y la circulación de sus revistas continuaba creciendo, incluso en medio de la Gran Depresión. Unity promovió incansablemente estas pequeñas herramientas de transformación espiritual, llegando a presentarlas como símbolo de cambio interior: 

«Porque su uso te hace estrictamente honesto, justo, libre, generoso y compasivo en todos tus tratos monetarios». 

«Porque ayuda a desviar tu atención de consideraciones mezquinas y deprimentes como llegar a fin de mes, días difíciles, acaparar y restringirse». 

El legado perdurable de las alcancías

La popularidad de las alcancías de prosperidad comenzó a disminuir en la década de 1960, cuando una moneda de diez centavos dejó de tener el mismo valor simbólico y los precios de suscripción se habían duplicado. Aun así, versiones de estas continuaron disponibles hasta la década de 1990, y su legado ya era notable; entre 1911 y 1972, Unity distribuyó un total de 9.5 millones de alcancías.  

Estas alcancías también se utilizaron para promover suscripciones a Daily Word®, la publicación iniciada en 1924 y hoy considerada la principal de Unity, así como a Wee Wisdom®, la revista infantil fundada por Myrtle Fillmore que se publicó durante 98 años.

El impacto de estas pequeñas alcancías superó cualquier otra iniciativa de Unity, atrayendo a más de un millón de nuevos lectores. Presentaron el mensaje de Unity a más personas que el ministerio de oración de Silent Unity, que las iglesias Unity en todo el país o que los numerosos libros publicados por la organización. Y para miles, quizás millones, la promesa contenida en la práctica con la alcancía de prosperidad se manifestó en su experiencia de vida. 

«Haz próspera tu mente cultivando ideas grandiosas sobre la abundancia de Dios y aprende a bendecir y alabar todo lo que posees, aunque en apariencia sea pequeño. Entonces estarás en el camino real hacia la prosperidad», afirmó Unity Magazine.  

Weekly Unity, publicación que Lowell Fillmore editó durante 60 años, cesó en 1972 debido al aumento en los costos de impresión y envío semanales, ya que gran parte de su contenido era replicado en la edición mensual de Unity Magazine.  

Hoy, Unity Magazine, la publicación original con la que Charles y Myrtle Fillmore fundaron el movimiento Unity, continúa viva bajo el nombre Spirituality & Health®: A Unity Publication, y sigue compartiendo principios y prácticas espirituales con una audiencia más amplia, más allá de las fronteras tradicionales de Unity.


Acerca del autor

Ellen Debenport es una ministra de Unity desde hace muchos años que actualmente trabaja como vicepresidenta de Publicaciones de la Sede Mundial de Unity. Es autora de los libros en inglés Hell in the Hallway, Light at the Door y The Five Principles (Unity Books, 2009).



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