Me encanta revisar mis armarios y reunir cosas para donar. Antes solía encontrar ropa demasiado ajustada o prendas que pensé que usaría y nunca estrené. Este año ha sido distinto. Gracias a que he perdido bastante peso, ahora mucha de mi ropa me queda demasiado grande.

Una a una, fui colocando mis prendas en la pila de donaciones. A medida que el montón crecía, me sorprendí preguntándome si debería conservar algunas «por si acaso» recuperaba el peso y las necesitaba de nuevo. En ese instante comprendí que aún me acompañaba la duda de si este cambio sería duradero, de que la imagen que veo en el espejo todavía no termina de alinearse con la que llevo dentro.

Pero no hay ninguna razón para quedarme con ropa que ya no me sirve, especialmente cuando necesito hacer espacio para la que sí uso ahora.

Qué perfecto comprender esto precisamente en Cuaresma. Este es el tiempo para soltar y reimaginar, para ayunar de aquellas formas de ser que deseo dejar atrás y nutrir aquellas que quiero cultivar.

Mientras revisaba mi armario, comprendí que es tentador retraernos, desconfiar de nuestra capacidad para sostener el cambio por el que tanto hemos trabajado. Al reflexionar, noté que esa forma de pensar aparece en muchas otras áreas de la vida. Ha habido momentos en los que he querido perdonar, pero me he sentido demasiado justificada en mi resentimiento como para soltarlo del todo. Otras veces he querido ser generosa, pero me he detenido por miedo a no tener suficiente para mí. Pasé años deseando estar más sana mientras evitaba comprometerme con los hábitos que lo harían posible. Y sé que no soy la única persona que se ha sentido así.

Cuaresma: Un tiempo de reinvención

Para que cualquier cambio perdure, primero debe producirse una transformación en la conciencia. Y eso es lo que hace de la Cuaresma un tiempo tan poderoso. Durante estas semanas, nos adentramos en nosotros mismos para soltar aquellos hábitos que nos mantienen atrapados en formas de ser que ya no queremos llevar puestas. Al practicar la pequeña disciplina de decir «no» a aquello que ya no nutre nuestra vida, creamos espacio en la conciencia para una nueva manera de pensar. Y es precisamente ese nuevo pensamiento el que nos permite adoptar comportamientos más elevados que, esta vez sí, se mantienen firmes.

Ahora que la Cuaresma ha comenzado, te invito a mirar hacia tu interior y reconocer aquello que deseas mejorar, esos cambios profundos que quieres traer a tu vida. Aprovecha estas semanas de sincera introspección para explorar esas áreas donde sientes la tentación de retraerte —el perdón, la generosidad, la aceptación— y sostenerlas en oración. Trabaja con afirmaciones que construyan nuevas formas de pensar, que llenen tu conciencia de luz y, poco a poco, vayan transformando tu vida.

Porque cuando haces eso, cuando te permites cambiar desde adentro, ya no tienes que preocuparte por retroceder. Ya no sientes la tentación de guardar algo «por si acaso». Los cambios que realizas y las mejoras que cultivas se vuelven duraderos. Y es que no solo has cambiado tus hábitos: has permitido que tu interior se transforme.


Esta es una carta de la editora de Daily Word® (La Palabra Diaria®). Para suscribirte, visita https://shop.unityonline.org/subscribe.


Acerca del autor

La Rev. Teresa Burton es la editora de Daily Word®. Es una oradora dinámica y escritora inspiradora, ella hace que las enseñanzas de Unity sean fáciles de entender y divertidas de aprender. Antes de responder al llamado al ministerio, trabajó como editora durante más de 25 años en varios puestos en publicaciones impresas y digitales.


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