Cuando llegamos a la recuperación, nuestra primera prioridad es la salud física y el bienestar. Luego, a medida que trabajamos nuestro programa de recuperación, la neblina se disipa de nuestra mente y podemos tomar decisiones elementales, como encontrar un trabajo, pagar las cuentas y ser una persona productiva en la sociedad.

Gradualmente, ampliamos nuestra habilidad para experimentar y comunicar emociones más allá de las básicas, como la ira, la tristeza, la felicidad o el arrepentimiento. Aprendemos que no es necesario recurrir a soluciones externas para lidiar con las emociones incómodas.

Finalmente, nuestra naturaleza espiritual comienza a expandirse y se convierte en una parte integral de la recuperación.

Ya sea que nos demos cuenta de ello o no, nos involucramos con principios espirituales desde el primer día. Recuerdo que, cuando inicié mi camino de recuperación, escuché que alguien dijo que la adicción era una enfermedad espiritual y requería una solución espiritual. Al comenzar a caminar en los 12 pasos, le decimos que sí a la vida fundamentada en principios espirituales universales.

Este es mi propio entendimiento de los principios espirituales detrás de los 12 pasos. Esto salvó mi vida hace tres décadas y aún es el corazón de mi camino.

Primer paso

El primer paso se trata de la simple HONESTIDAD. Admitimos que somos incapaces y que nuestras vidas se han vuelto ingobernables. Esto es decir la verdad sin restricciones y probablemente es algo que no hemos hecho en mucho tiempo. Cuando decimos la verdad acerca de nuestra vida, ello nos trae un sentido de alivio, y descubrimos que no estamos solos.

Segundo paso

El segundo paso le abre la puerta a la ESPERANZA. Me dice que la vida puede ser distinta, que no tengo que continuar en esta marcha hacia el suicidio. La esperanza reconoce que puedo ser liberado de la locura de la adicción, pero lo más importante es que la esperanza dice que algo más grande está esperando por mí.

Tercer paso

El tercer paso se concentra en la FE. Comencé a conectarme intencionalmente con algo más grande que yo, un poder superior de mi propio entendimiento. Para algunos es Dios, para otros es la naturaleza. El punto es que comenzamos a practicar de alguna forma la seguridad y confianza en algo que va más allá de nosotros mismos. Es una invitación a salir de nuestro egoísmo y entrar en un mundo de benevolencia y generosidad.

Cuarto paso

El cuarto paso es un gran salto de VALOR. Al escribir “un audaz y minucioso inventario moral”, estamos haciendo algo totalmente acerca de nosotros y puede ser bastante difícil y aterrador. Pero con un corazón y una mente fuertes, ponemos nuestro mundo en papel. Con valor, asumimos la responsabilidad de nuestras vidas y comenzamos a corregir nuestras equivocaciones.

Quinto paso

El quinto paso se trata de CONFIANZA. Dependemos del carácter y la fortaleza de otra persona que nos apoye mientras compartimos nuestros secretos más profundos y vergonzosos. La confianza que ponemos en otra persona nos brinda una vida renovada al experimentar que alguien nos ama tal cual somos.

Sexto paso

El sexto paso es expandir nuestra práctica de la DETERMINACIÓN. Este principio no dice que yo tengo que hacer algo justo en este momento o ser perfecto en algo. En vez de ello, estar “enteramente dispuestos” es tener la determinación de escoger decir sí a ser de manera diferente en el mundo, dejar ir mis viejos patrones de pensamiento, sentimiento y acción.

Séptimo paso

El séptimo paso se trata de la HUMILDAD. Muchos de nosotros llegamos a la recuperación habiendo vivido mucha humillación y nos confundimos con este principio espiritual. La humildad es simplemente una evaluación honesta del ser. La práctica de la humildad se trata de ver y aceptar las cosas maravillosas de nosotros mismos para que también podamos reconocer nuestros defectos de carácter sin humillación y verdaderamente dejarlos ir. Al hacerlo, reclamamos nuestra bondad innata.

Octavo paso

El octavo paso nos presenta un nuevo nivel de INTEGRIDAD. Nadie llega a la recuperación rebosante de bondad y respeto por sí mismo y los demás. La integridad es hacer lo correcto por la razón correcta, sobre todo cuando nadie nos está mirando. Este paso nos impulsa hacia esa práctica. Escogemos conscientemente enfocarnos en las demás personas en nuestra vida, preparándonos para pedir perdón por acciones cometidas.

Noveno paso

El noveno paso es el AMOR. Reparar el daño causado no se trata de decir “lo siento”. En vez de ello, se trata de acercarnos a otra persona a quien hayamos ofendido para admitir nuestras faltas, a la vez que nos comprometemos a cambiar nuestro comportamiento. No hay excusas, no hay explicaciones, simplemente estamos presentes ante esa persona, permitiéndoles tener su experiencia y expresar su voz. Este paso se trata totalmente de la otra persona. Esto es compasión; esto es amor.

Décimo paso

El décimo paso se trata de PERSEVERANCIA. Permanece firme a un principio pese a los obstáculos. A menudo, a este paso se le llama el primero de los tres pasos de mantenimiento. Este principio espiritual es una caminata diaria que tomo para la autorreflexión, la autodisciplina y la autolástima. Algunos días, esto puede ser agotador, pero la recuperación es un compromiso diario para vivir una vida de salud y plenitud.

Undécimo paso

El undécimo paso es el primer paso que da un salto profundo hacia la ESPIRITUALIDAD. Aunque se nos ha presentado la idea de Dios, o un Poder Superior, en los primeros pasos, esto se trata de escoger conscientemente las prácticas de oración y meditación para nuestro crecimiento espiritual. La espiritualidad es el marco sagrado que usamos para darle sentido a nuestras vidas. La oración y la meditación, en cualquiera de sus formas, son las prácticas que usamos para cultivar y enriquecer nuestra relación con un Poder Superior y con el mundo a nuestro alrededor.

Duodécimo paso

Finalmente, el duodécimo paso nos hace un llamado al SERVICIO. Si no fuera por la práctica espiritual de servicio, nadie se hubiese enterado de la recuperación de 12 pasos. A menudo escuchamos la frase: “Nos quedamos con lo que tenemos al darlo a los demás”, lo cual es una manera de demostrar cuán agradecidos estamos por nuestras vidas y por los regalos y los favores que continuamos recibiendo.

Estos principios están enlazados en los pasos y juntos constituyen un mapa para vivir una vida abundante y gozosa. Cada principio es una semilla para una vida centrada en la sanación y el servicio compasivo, el milagro de la libertad que llega solamente cuando decimos sí.


Este artículo se publicó por primera vez en el folleto de Unity El sendero espiritual de la adicción a la recuperación. Todos los autores eligieron mantener el anonimato, siguiendo la tradición de los grupos de los 12 pasos de Alcohólicos Anónimos.


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