Contuve la respiración al cruzar la puerta. Algo era distinto, y de algún modo, sin comprender cómo, supe que mi vida había cambiado para siempre. 

Hace más de una década, entré por primera vez a un centro de Unity. Me recibió una mujer trans que servía como recepcionista ese día. Aunque el tiempo ha pasado desde aquel día decisivo, aún recuerdo el frío del aire, el sol filtrándose entre las ramas que se mecían suavemente, el aroma de su perfume cuando me abrazó y la calidez de su voz al darme la bienvenida a su comunidad espiritual. También recuerdo el momento en que perdí el aliento, estremeciéndome por dentro mientras avanzaba, asombrada por la idea de que una iglesia permitiera a una mujer trans recibir a quienes asistían al servicio. ¿Podría este ser un espacio seguro y sagrado para mí y mi familia? 

En Unity, encontré amor y aceptación a través de una teología de la unicidad: hay una sola presencia y un solo poder activo en el universo, y esa presencia está en cada uno de nosotros sin excepción.

En aquel entonces, en 2009, solo seis estados habían legalizado el matrimonio entre personas del mismo sexo. Mientras tanto, otros se apresuraban a enmendar sus constituciones para prohibirlo. Era poco común que personas o parejas abiertamente homosexuales fueran aprobadas como padres de crianza o adoptivos. Faltaban seis años para que la Corte Suprema fallara a favor de James Obergefell, quien buscaba ser reconocido como cónyuge sobreviviente en el certificado de defunción de su esposo, un fallo que legalizó el matrimonio igualitario en todo el país. Aunque algunos aspectos han cambiado desde entonces, aún queda un largo camino por recorrer para garantizar un verdadero sentido de seguridad espiritual para la comunidad LGBTQIA+

Miedo al rechazo

Contuve la respiración al entrar a Unity aquel día. Temía el rechazo, pero quizá me asustaba aún más la posibilidad de que me hicieran creer que podía encontrar aceptación en una iglesia. Hasta ese momento, mi experiencia en comunidades espirituales había utilizado las Escrituras para justificar el odio, convenciéndome de que, como mujer queer, no tenía lugar en el reino de Dios. Había interiorizado la creencia de que era una abominación, pero no podía reconciliar esa idea con mi experiencia personal de lo divino. A pesar de mis oraciones, meditaciones y reflexiones sobre las Escrituras, no me atrevía a confiar plenamente en el amor divino que ya sentía: el Dios de mi entendimiento me amaba. No tenía sentido, así que dejé de orar. Dejé de estudiar las Escrituras, algo que me había apasionado desde la infancia. 

Entonces, apareció Unity. 

Una teología de la unicidad

En Unity, encontré amor y aceptación a través de una teología de la unicidad: hay una sola presencia y un solo poder activo en el universo, y esa presencia está en cada uno de nosotros sin excepción. Allí, descubrí un camino hacia el ministerio y el liderazgo como persona abiertamente queer. Seis años después de mi primer encuentro con Unity, me convertí en una ministra ordenada. En ese primer centro, como en muchos otros que he visitado a lo largo de los años, había numerosas parejas e individuos del mismo sexo, así como personas de la comunidad LGBTQIA+ y quienes cuestionan su identidad de género u orientación sexual. Para fortalecer y dar estructura a la creación de espacios espirituales sagrados y seguros, reuní a un grupo de líderes y fundé Folx with Faith (página web en inglés). 

Hoy, en 64 países del mundo, la homosexualidad sigue siendo un crimen. Aunque hemos avanzado en derechos y equidad, incluso en los Estados Unidos hay comunidades donde no es seguro ser abiertamente LGBTQIA+. Folx with Faith se dedica a ofrecer un espacio seguro para que la comunidad LGBTQIA+ explore su espiritualidad. Como me sucedió a mí, a muchas personas LGBTQIA+ se les ha dicho que están condenadas, una herida profunda para el corazón y el alma. Esta creencia ha llevado a muchos a ser excluidos de comunidades espirituales, privándolos de la oportunidad de explorar su propia comprensión de lo divino en un entorno de pertenencia y unicidad. 

Explorar la espiritualidad desde la libertad es, en sí mismo, un acto sanador. Encontrar una comunidad que acompañe ese proceso con amor transforma la vida. La enseñanza de Unity, que afirma que cada persona lleva una chispa divina, es una medicina poderosa para quienes han sido rechazados por espacios sagrados. En este principio descubrimos la posibilidad de ser la presencia del amor divino en la Tierra. Más allá de las leyes del estado o del país, este principio espiritual toca directamente el alma, abriendo el camino hacia la liberación espiritual. Si cada uno de nosotros lleva una chispa de lo divino, entonces somos expresiones vivas de Dios. Todos y cada uno de nosotros. 

¿Cómo ofrecer un espacio seguro?

Quizás te preguntes cómo crear un espacio seguro para la comunidad LGBTQIA+. Es probable que, si no eres tú, alguien a quien amas o te importa sea gay, transgénero o no binario. Los aliados LGBTQIA+ tienen un papel importante y sagrado en el cultivo de espacios seguros y comunidades acogedoras. 

Pequeños actos de amor tienen un gran impacto: aprender a usar distintos pronombres, celebrar el Mes del Orgullo, leer libros y artículos de autores LGBTQIA+, o compartir contenido pro LGBTQIA+ en redes sociales ayuda a transformar la cultura y muestra tu apoyo a quienes te rodean. Estos gestos pueden marcar la diferencia no solo para las personas que ya conoces, sino también para aquellas que aún no han encontrado el valor de vivir su verdad abiertamente. Acciones visibles también comunican tu compromiso. Usar camisetas como la Unapologetically Inclusive de Unity, o un prendedor como el pin del Orgullo de Unity es una manera sencilla de expresar tu apoyo. Estos símbolos permiten que otros te identifiquen como una presencia segura y acogedora. 

Para alguien que, como yo hace años, llega conteniendo la respiración y preguntándose si será recibido con amor, tu apertura puede ser el primer paso para sentirse aceptado y libre de ser exactamente quien fue creado para ser. 

Este artículo apareció por primera vez en el folleto de UnityDigno.


Acerca del autor

La Rev. Jacquie Fernández es la ministra principal de Unity Church of Overland Park en Kansas. Ordenada como ministra de Unity en 2015, también escribe la columna «Joy of Texts» para la revista Spirituality & Health®: A Unity Publication. Puedes seguirla en Facebook (@prayertoaction) y visitar su sitio web en jacquiefernandez.com.

 


Mapa para experimentar la Verdad por Rev. Luzette Rivera-Diez
#LaPalabraDiaria

Síguenos

Encuéntranos en todas las redes sociales. #LaPalabraDiaria #BeUnity



Más como este