Cuántas veces has oído a alguien decir: «¡No era mi intención!».

La intención es el motivo que hay detrás de nuestras acciones; es la razón por la que hacemos lo que hacemos. La mayoría de nosotros afirmaríamos que tenemos buenas intenciones, lo que significa que no queremos causar daño, pero hay una razón por la que oímos tan a menudo el dicho: «El camino al infierno está empedrado de buenas intenciones». Las palabras y las acciones pueden tener repercusiones inesperadas. Pueden causar daño en lugar de ayudar, incluso si no fue nuestra intención.

En un sentido espiritual, sin embargo, es posible elegir nuestras intenciones conscientemente, no solo suponiendo que tenemos buena voluntad, sino como medio de expresar nuestra esencia divina.

Cómo fijar una intención

En Unity y otros círculos espirituales, oirás la frase establece intenciones. En una conversación informal, esto puede sonar como fijar objetivos o propósitos. Pero las intenciones espirituales provienen de un lugar más profundo dentro de nosotros. Son declaraciones de cómo queremos ser y cómo queremos mostrarnos.

Las intenciones pueden fijarse para un día o una circunstancia concreta, o pueden reflejar nuestro propósito para esta vida. De cualquier manera, al establecer intenciones estamos haciendo una promesa sagrada de vivir desde la conciencia divina.

Así que utilizamos nuestras palabras más sagradas, YO SOY, es decir, nuestro yo superior o esencia divina, para formar nuestras intenciones. En lugar de afirmar «tengo la intención de», invocamos el nombre místico de lo Divino dentro de nosotros: YO SOY.

Yo soy alegría.
Yo soy amor.
Yo soy la presencia de la armonía.

Estas intenciones pueden dar lugar a que hablemos de forma reflexiva o a que llevemos a cabo determinadas acciones en nuestra vida cotidiana, pero, más profundamente, afirman una cualidad del ser. En lugar de decir yo soy un ser amoroso, decimos yo soy amor, es decir, soy la presencia del amor, aporto las cualidades del amor. El amor es mi propósito. El amor es lo que soy.

Las intenciones se manifiestan de diversas maneras. Por ejemplo, una enfermera puede estar viviendo con la intención de curar, amar o elevar a los demás. Un joven puede establecer la intención de ser alguien, de marcar la diferencia en el mundo. Una intención de armonía podría implicar promover activamente la paz o simplemente optar por mantenerse en silencio.

En un sentido espiritual, sin embargo, es posible elegir nuestras intenciones conscientemente, no solo suponiendo que tenemos buena voluntad, sino como medio de expresar nuestra esencia divina.

Intenciones diarias

Las intenciones pueden reflejar el propósito de nuestro ser interior, incluso cuando no las percibimos claramente. Pero también pueden establecerse para periodos cortos.

Muchas personas fijan una intención cada mañana sobre cómo desean mostrar su mejor versión en las actividades del día. Los niños pueden hacer lo mismo. ¿Cuál es su intención para hoy en la escuela? ¿Cómo se proponen ser? Establecer una intención es un compromiso más profundo que simplemente fijar metas de comportamiento o rendimiento, aunque esas intenciones a menudo se manifiestan en nuestras acciones.

Entre quienes adoptan las intenciones como parte de su práctica espiritual, existe la broma de tener cuidado con lo que se desea. Nunca digas soy paciente, advierten, porque tu día estará lleno de malos conductores, servicios lentos, bebés llorando, fallas en la computadora … ¡lo que sea! Puede que atraigas oportunidades para demostrar tu paciencia o tal vez solo lo parezca.

Respetar las intenciones de los demás

Cuando observamos las acciones de los demás, no siempre conocemos las intenciones que las motivan. Alguien que se lanza en paracaídas o se sube en una montaña rusa puede estar buscando la libertad, o puede estar desafiando sus propios miedos. Un auditor fiscal puede estar buscando imponer orden. Un manifestante puede tener la intención de luchar por la justicia. Un camarero puede tener la intención de servir de por vida, lo que se manifestará de diferentes maneras con el tiempo. Las intenciones encuentran múltiples formas de expresarse.

Podemos respaldar las intenciones de los demás como un acto de amor sincero. Lo hacemos cuando oramos por ellos, sosteniendo sus intenciones de sanación, fortaleza o prosperidad. En ocasiones, simplemente mantenemos su intención en nuestros corazones, deseándoles lo mejor y lo más elevado, independientemente de lo que sea. A veces, les brindamos palabras de aliento. También podemos ayudarles directamente a lograr sus intenciones, como ayudar a un joven a postularse para ingresar a la universidad o compartir nuestra experiencia de recuperación con aquellos que buscan superar una adicción.

Si no estás seguro de qué elegir como tus propias intenciones, piensa brevemente en lo que no quieres ser: negativo, crítico, temeroso, y establece una intención opuesta: positiva, de aceptación, valiente. A algunas personas les resulta útil sacar una carta de un oráculo o usar el Dado de Intenciones de Unity (disponible solo en inglés) para establecer intenciones específicas. Pide en oración o meditación que se te revele más sobre tus intenciones para esta vida y cómo puedes cumplir tu propósito.

Establecer intenciones nos permite reflexionar en cómo queremos expresarnos como seres espirituales en nuestra experiencia humana. Pruébalo, aunque solo sea por un día y observa si puedes añadir un poco de paz, bondad o gratitud al mundo.


Este artículo apareció por primera vez en el folleto de Unity, Hoy YO SOY … 30 días para vivir con propósito.


Acerca del autor

Ellen Debenport es una ministra de Unity desde hace muchos años que actualmente trabaja como vicepresidenta de Publicaciones de la Sede Mundial de Unity. Es autora de los libros en inglés Hell in the Hallway, Light at the Door y The Five Principles (Unity Books, 2009).



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