Unity se fundó gracias a la sanación de Myrtle Fillmore

A menudo se dice que Charles Fillmore era la mente de Unity, mientras que Myrtle era el corazón amoroso, pero esta visión simplifica su verdadero legado. Myrtle no solo era una mujer afectuosa, sino también una pensadora brillante y culta, algo notable para su época. Ella creía firmemente en el poder de las mujeres para tomar las riendas de su vida, eligiendo sus pensamientos y acciones con sabiduría. Tanto Charles como Myrtle eran profundos buscadores espirituales, unidos por un mismo propósito. En 1892, firmaron un pacto escrito a mano, entregando «nuestro tiempo, nuestro dinero, todo lo que tenemos y todo lo que esperamos tener, al Espíritu de la Verdad… y a Unity». 

La sanación física de Myrtle fue el impulso divino que dio vida a Unity. Diagnosticada con tuberculosis y con solo seis meses de vida a los 40 años, los médicos no le ofrecían esperanza. Sin embargo, su enfermedad se convirtió en el catalizador de una transformación espiritual. 

En 1886, durante una conferencia del metafísico E. B. Weeks, Myrtle recibió una revelación: «Soy hija de Dios y, por lo tanto, no heredo enfermedades». Aferrándose a esta verdad, dedicó horas diarias a la oración y la meditación, sanando completamente y viviendo hasta los 86 años. Sus descubrimientos sobre el poder del pensamiento y la oración se convirtieron en las bases de las enseñanzas de Unity. 

Los primeros años de Myrtle

Myrtle nació en Ohio en 1845 como Mary Caroline Page, la octava de nueve hermanos. Su padre, un granjero, la llamaba cariñosamente «Myrtle», nombre que la acompañaría toda la vida. Desde niña mostró una naturaleza contemplativa, resistiéndose en silencio al metodismo estricto de sus padres. Prefería recostarse junto a los arroyos, donde su espíritu se elevaba entre las nubes esponjosas y las copas de los árboles, liberándose temporalmente de su frágil cuerpo. Con una visión profética, solía decir a sus amigos: «Las cosas vibrarán cuando surja el nuevo mundo». 

«No existen enfermedades incurables. Todo lo que no esté en armonía con la perfección de Cristo puede transformarse».

Ávida lectora, leía todo lo que encontraba, incluido textos considerados «para hombres». A los 21 años se matriculó en el programa de estudios The Literary Course for Ladies en Oberlin College, pionero en la educación mixta en EE. UU. Tras graduarse como maestra, aceptó un puesto en Clinton, Missouri. 

Más tarde, buscando un clima más favorable, pasó un año en Denison, Texas, donde fundó una escuela innovadora que cautivó a padres y alumnos. Fue allí donde conoció a Charles Fillmore, un hombre notablemente más joven procedente de Minnesota. Durante tres años mantuvieron un romance por correspondencia hasta casarse en 1881. Juntos emprendieron un viaje en diligencia a Colorado, estableciéndose finalmente en Pueblo. 

En este periodo nacieron dos de sus tres hijos: Lowell Page (1882) y Waldo Rickert (1884), llamado así en honor a Ralph Waldo Emerson, cuya filosofía trascendental marcó profundamente a la pareja. Tras prosperar en el negocio inmobiliario en Kansas City, llegó su tercer hijo, John Royal (1889), en el mismo año de la sanación de Myrtle y el nacimiento de Unity. 

El legado de sanación de Myrtle

Cuando la gente le preguntaba a Myrtle cómo había logrado sanar su cuerpo, su respuesta era siempre la misma: «cambiando mi manera de pensar». Durante años, había aceptado la creencia de que heredaría la mala salud de su padre y moriría joven. Pero su revelación espiritual —«Soy hija de Dios y, por lo tanto, no heredo enfermedades»— lo transformó todo. En sus propias palabras: «Vivía agobiada por una salud frágil hereditaria, pero la Verdad de mi naturaleza divina me sanó y liberó».   

Cada mañana, Myrtle se retiraba a una habitación tranquila con una silla vacía —donde visualizaba la presencia de Cristo—, estudiaba la Biblia, oraba y hablaba con su cuerpo. «La vida es, en esencia, una forma de energía que la inteligencia humana debe guiar y dirigir dentro del cuerpo», enseñaba. Para ella, «nuestros cuerpos son el fruto de nuestros pensamientos». Una década después, plasmó su método en un artículo titulado «Cómo encontré la salud», publicado en la revista Unity Magazine

A lo largo de sus siguientes 40 años de enseñanza, Myrtle desarrolló una filosofía clara: el envejecimiento y la enfermedad eran meros obstáculos mentales que impedían el libre fluir del Espíritu. La salud, sostenía, es nuestro estado natural de existencia. Explicaba que el mismo poder que resucitó a Jesús anima nuestros cuerpos, diseñados como instrumentos perfectos para cumplir el plan divino. Aunque promovía la alimentación consciente y el ejercicio, confesaba con humor su debilidad por los dulces. 

Para Myrtle, la salud era un reflejo directo de la conciencia: «No existen enfermedades incurables… Todo lo que no esté en armonía con la perfección de Cristo puede transformarse». Su convicción inspiró incluso a Charles: tras años usando muletas por una lesión infantil, su pierna más corta comenzó a igualarse mediante oración y visualización. Con el tiempo, solo necesitó un zapato ortopédico y un bastón.

Lo que comenzó como ayuda a vecinos y amigos se convirtió en un ministerio. Durante dos décadas, los Fillmore ofrecieron consultas de «sanación mental» en su hogar. Las publicaciones de Unity ampliaron su alcance, atrayendo miles de cartas pidiendo oración. En 1890, Myrtle fundó el Ministerio de Oración de Unity, originalmente llamado Society of Silent Help, hoy conocido también como Silent Unity, que responde anualmente a 1.3 millones de peticiones por correo, teléfono y medios digitales.  

Los escritos que se conservan de Myrtle —disponibles en el Archivo Digital y Museo de Unity, así como en libros como Las cartas sanadoras de Myrtle Fillmore y Cómo dejar que Dios te ayude— son en su mayoría respuestas a esas cartas. Aunque muchas preguntas se han perdido con el tiempo, sus palabras perduran como guía para quienes buscan sanación física y espiritual. 

El amor de Myrtle por los niños

La primera iniciativa de Charles y Myrtle para difundir las enseñanzas de Unity fue la revista, Modern Thought (posteriormente llamada Unity Magazine), creada para compartir sus descubrimientos sobre los principios espirituales. 

Poco después, Myrtle recibiría una revelación personal que marcaría el rumbo de su labor: una voz interior le preguntó: «¿Quién cuidará de los niños?», a lo que respondió con certeza: «Tú lo harás; este es tu llamado»

Fue así, como en 1893, nació Wee Wisdom, una revista infantil que perduró 98 años, convirtiéndose en la publicación más longeva de su tipo en Estados Unidos. Durante sus primeros 29 años, Myrtle dirigió personalmente la revista, utilizando cuentos, juegos, poemas y arte para enseñar a los niños los principios del Nuevo Pensamiento. 

«La misión de Wee Wisdom no es entretener, sino despertar», escribió.  «El entretenimiento constante limita; “el llamado” a crecer sigue la ley armoniosa del desarrollo del alma».  

Sus tres hijos se convirtieron en sus colaboradores: revisaban las historias que Myrtle escribía, aportando ideas auténticas sobre cómo reaccionarían los niños, y contribuían con sus propios escritos y dibujos. Los jóvenes lectores enviaban cartas llenas de dibujos, poemas y preguntas curiosas sobre la familia Fillmore, creando un diálogo entrañable. 

Myrtle admiraba la capacidad de sus pequeños lectores para ver la magia en el mundo, tal como ella lo había hecho en su infancia. En Wee Wisdom, reflexionó: «Las creencias de la niñez son más verdaderas que todas las sombras creadas por las duras experiencias del tiempo, el trabajo y las preocupaciones». Anhelaba preservar esa fe innata en un universo bondadoso y recordarles que eran amados por Dios y creados a su imagen.  

Myrtle creía que la oración era igual de vital para los niños como para los demás. Encontró un poema de Hannah More Kohaus llamado «La oración de fe», que publicó por primera vez en Wee Wisdom en 1898. Este se convirtió en el texto más célebre de Unity, trascendiendo generaciones:

Dios satisface mi necesidad;  
sacia mis hambres;  
Su inmensa piedad;  
conmigo anda y es mi guía  
cada minuto de este día. 

Ahora ya tengo sabiduría, verdad,  
paciencia, bondad, amor;  
Todo lo puedo, todo lo soy, 
en Cristo luz del alma mía. 

Dios es salud, no puedo enfermar;  
Dios es mi ayuda, no falla jamás;  
Dios es mi todo, voy sin temor,  
bajo las alas de su amor. 

Sabiduría familiar de Myrtle

Durante el tiempo en que Myrtle Fillmore editaba una revista infantil y supervisaba un ministerio de oración, recibía numerosas cartas de padres que solicitaban orientación para criar a sus hijos. Ella comprendía sus inquietudes, pero a menudo les aconsejaba tomar distancia.  

«Vean a sus hijos como almas en desarrollo, deseosas de crecer», escribió. «Véanlos como individuos que están descubriendo sus propias facultades y poderes, haciendo lo que consideran mejor en ese momento». Mostraba poca tolerancia hacia los padres que presionaban o criticaban a sus hijos por su peso o por ser obstinados. «Queridos, tiene derecho a ser testarudo si se le presiona con demasiada insistencia. Necesita liberar sus propias fuerzas y debe tener la oportunidad de probarlas sin que se le exija». Deja que Dios trabaje en él, decía.  

En 1895, Charles y Myrtle adoptaron el vegetarianismo y eventualmente abrieron un restaurante vegetariano junto a sus oficinas en el centro de Kansas City, utilizando frutas y verduras cultivadas en la Granja Unity, precursora de Unity Village. También procuraban transmitir estos valores a sus hijos. 

En 1909, Royal, el hijo menor, les avisó desde la universidad de Missouri que llevaría a casa a varios compañeros para la cena de Acción de Gracias, exigiendo que hubiera pavo. Su madre, firme en su decisión vegetariana, respondió: «Querido hijo, ¿qué tal si prescindimos del pavo en Acción de Gracias y elegimos opciones más elevadas? No resulta muy coherente para quienes compartimos la creencia de que quitar la vida a seres inocentes es un pecado, el servir criaturas sacrificadas en nuestra mesa». Más tarde, Royal se convirtió en editor de Weekly Unity y escribió una sección habitual sobre los beneficios del vegetarianismo. 

Todos los hijos de Myrtle se casaron, pero la vida de Royal estuvo marcada por circunstancias dolorosas. Su esposa falleció poco después del nacimiento de su hija, y él murió apenas dos años más tarde, a los 34 años, afectado por diabetes e hipertensión. La pequeña Frances, su hija, fue a vivir con su tío Lowell y su esposa Alice.  

Lowell Fillmore dedicó toda su vida a Unity, asumiendo la dirección de la organización mucho antes de la muerte de su padre, Charles. Rickert Fillmore, por su parte, fue un empresario destacado en Kansas City y arquitecto autodidacta. Diseñó los edificios de Unity Village con un estilo mediterráneo que había visto en Europa. Cuando diseñó una casa de campo para sus padres en Unity Village, llamada Los Arcos, omitió la cocina para que Myrtle no tuviera que cocinar. Su suegra, que vivía al otro lado de la calle, se encargaba de alimentar a la familia. 

El fallecimiento de Myrtle

Myrtle Fillmore hizo su transición en 1931, no por un quebranto físico, sino porque había completado su propósito en esta vida. Se dice que partió con la misma ligereza con la que, de niña, solía contemplar las nubes. Este relato proviene de un escritor de Weekly Unity.  

Poco antes de su transición, Myrtle subió cuatro tramos de escaleras para visitar al escritor en su oficina, como si nada. Su presencia era radiante y alegre, como siempre. Sus visitas a los distintos departamentos de la escuela eran una fuente constante de dicha y bendición. Durante aquella visita, compartió su deseo de realizar un cambio. 

—Está bien —dijo el escritor—, ¿qué tipo de cambio? 

—Creo que me será más fácil continuar el trabajo que tengo por delante desde el plano invisible —respondió ella. 

—Oh, no deberías hacer eso. Necesitamos tu ayuda, tu inspiración, tu guía espiritual —replicó él. 

—Sabes que igual la tendrás —dijo Myrtle con una sonrisa. 

Fiel a su costumbre, pasó el fin de semana en su encantadora casa de campo, Los Arcos, en Unity Village, en compañía de su familia. Allí, se recostó tranquilamente para descansar y se deslizó con serenidad hacia el reino que trasciende los sentidos. 

Charles Fillmore vivió 17 años más. Continuó activo hasta el final, falleciendo poco antes de cumplir los 94 años. Años después, su nieta Rosemary, hija de Rickert, honró el legado de Charles y Myrtle: sus curaciones, sus enseñanzas, su visión. «Tenían una fe absoluta en que con Dios todo es posible. Dos personas enfermas y sumidas en la pobreza encontraron una fe capaz de dar el salto cuántico desde la oscuridad y la desesperanza hasta la luz de todas las posibilidades». 


Acerca del autor

Ellen Debenport es una ministra de Unity desde hace muchos años que actualmente trabaja como vicepresidenta de Publicaciones de la Sede Mundial de Unity. Es autora de los libros en inglés Hell in the Hallway, Light at the Door y The Five Principles (Unity Books, 2009).


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