Descubrir las enseñanzas de prosperidad de Unity transformaron profundamente mi vida. Más que un concepto sobre dinero, revelan la sustancia ilimitada de la existencia. Ahora sé que la prosperidad no es solo un destino, sino una forma de ser —un cambio de conciencia que se expande sutilmente hacia cada rincón de mi vida… y de la tuya. Estas son seis lecciones esenciales que deseo compartir: 

1. Ábrete a nuevas posibilidades

En una clase reciente sobre prosperidad, realizamos un ejercicio llamado El juego del dinero que despertó mi imaginación de forma inesperada. Cada día recibíamos una suma imaginaria de dinero: primero mil dólares, luego dos mil al día siguiente, después tres mil, y así sucesivamente. Nuestra tarea era decidir cómo los distribuiríamos. Al principio, tomé decisiones seguras: pagar deudas, donar a mis organizaciones favoritas, comprar obsequios para seres queridos. Pero a medida que las cantidades aumentaban, me quedé sin elecciones conocidas. Comencé a investigar nuevas organizaciones a las que apoyar o a buscar el costo de cosas que nunca habría considerado, como entradas para una temporada completa de espectáculos de Broadway. 

La lección no era sobre dinero, sino sobre posibilidad. Al permitirme soñar más allá de lo habitual, empecé a sentir que quizá podía vivir una vida en la que esa abundancia fuera real. La Biblia nos recuerda: «Pidan, y se les dará, busquen, y encontrarán, llamen, y se les abrirá» (Mateo 7:7). El acto de pedir, de permitirnos contemplar lo posible, es el primer paso hacia el recibir. 

2. Presta atención a los pensamientos

Luego comprendí la importancia de observar mis pensamientos con delicadeza. Descubrí que albergaba pensamientos negativos hacia las personas adineradas, prejuicios sobre lo que consideraba su codicia. ¿Estaría enviando al Universo, de manera subconsciente, el mensaje de que no deseaba prosperar para no convertirme en una de ellas

Para transformar esto, busqué inspiración en historias de filántropos que utilizaban su abundancia para elevar a otros: personas como Oprah Winfrey o Warren Buffett, cuya generosidad ha tocado innumerables vidas. Al celebrar su prosperidad, abrí mi corazón a la posibilidad de que esa abundancia también pudiera fluir a través mío para el bien mayor. 

A veces surgen pensamientos de carencia o momentos en los que pierdo la confianza en mí. Pero siempre que me encuentro en ese conflicto, cierro los ojos, respiro profundo, regreso a la conciencia de la sustancia ilimitada y elijo un nuevo pensamiento.

3. Da con constancia para que todo fluya

Durante mucho tiempo estuve convencida de que no podía permitirme dar dinero regularmente. Siempre había contribuido cuando podía: algunos dólares en la ofrenda de la iglesia o donaciones ocasionales a causas que me conmovían. Pero era algo esporádico, frecuentemente teñido de esa sensación de escasez. Hasta que un día recibí un desafío: dar con constancia, confiando en el fluir de la provisión divina. Tomé la decisión de patrocinar a una niña en Bolivia, comprometiéndome con una aportación mensual. Cuando comenzaron a llegar sus cartas, llenas de gratitud y relatos sobre cómo mi apoyo transformaba la vida de su familia, sentí como mi corazón se expandía. Y con esa expansión llegó una bendición inesperada: comencé a recibir también. Un cheque por un pago excedente de años atrás. Un regalo inesperado de alguien querido. Descubrí que dar no es una transacción; es la sagrada danza de confiar en la provisión infinita.  

4. Cree en el potencial divino

Soy novelista desde hace casi veinte años, con distintos niveles de éxito, y últimamente he intentado publicar mi novela más reciente. En una clase, la maestra nos pidió que escribiéramos lo que realmente deseábamos. Escribí: «una novela de éxito editorial». Inmediatamente pensé: No puedo compartir esto. Suena absurdo. Sin embargo, me obligué no solo a leer en voz alta lo escrito, sino también a confesar mi temor de expresarlo. Una compañera dijo: «Si fueras una escritora que no desea escribir una novela de éxito editorial, eso sí sería absurdo». 

Esa observación transformó mi perspectiva. ¿Acaso nunca había alcanzado un éxito rotundo porque, en el fondo, no creía en mí? Empecé a valorar mis logros reales: los mensajes de lectores agradeciendo el impacto de mis libros, las reseñas positivas de mis novelas publicadas de forma independiente, el audiolibro con una narradora que interpretó mi historia a la perfección. Al reconocer estos éxitos, encontré fuerzas para seguir avanzando hacia nuevas metas. 

5. Elévate por encima de las circunstancias

Como muchas personas, me he sentido afectada por titulares sobre la incertidumbre económica o gastos imprevistos. Es fácil sentirse víctima cuando la vida da un giro inesperado. Sin embargo, gracias a las enseñanzas de Unity y al libro clásico Economía espiritual de Eric Butterworth, comencé a comprender que las circunstancias externas no determinan mi bien. Butterworth escribió: «El bienestar personal comienza con tu conciencia. No es lo que sucede en Wall Street. No es el “estado de la economía”. Tu bienestar personal tiene su principio en tu estado mental».

Butterworth también me condujo a un versículo que ahora guardo en el corazón: «Sean justos en sus juicios, y no juzguen según las apariencias» (Juan 7:24). Puede parecer que tengo deudas, pero también tengo acceso a la sustancia divina ilimitada, la esencia espiritual de la cual todo se origina. Cuando enfoco mi atención en esa sustancia, en lugar de en la deuda, esta se vuelve más fácil de sobrellevar.  

Las afirmaciones de prosperidad también me ayudan a recordar esta verdad.

6. La abundancia es un viaje

Estas lecciones —abrirme a nuevas posibilidades, transformar mis pensamientos, dar con constancia, creer en mí, y elevarme por encima de las circunstancias— han transformado por completo mi forma de concebir la prosperidad. Hay días en los que dudo de mi valía o me inquieta el futuro. A veces surgen pensamientos de carencia o momentos en los que pierdo la confianza en mí. Pero siempre que me encuentro en ese conflicto, cierro los ojos, respiro profundo, regreso a la conciencia de la sustancia ilimitada y elijo un nuevo pensamiento. 

Al abrazar estos principios, he accedido a una vida de potencial sin límites. Y sé, con certeza, que toda persona dispuesta a transformar su manera de pensar y a confiar en la abundancia puede experimentar la misma transformación.


Acerca del autor

Sara Crawford es especialista en contenido digital en la Sede Mundial de Unity. También es dramaturga y autora de Time After Time, así como de la trilogía The Muse Chronicles. Para obtener más información, consulta saracrawford.net.


Sara Crawford

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