Llevaba meses planeando hacerlo. Iba a tomar un día o dos para revisar las estanterías, los armarios, la despensa y el congelador. Cada rincón de la casa estaba lleno de cosas que se habían acumulado durante el año.

Lo pospuse porque me parecía abrumador. Sentía que era una tarea difícil de emprender. Y siempre había algo más urgente de qué ocuparme, algo que desviaba mi atención y energía. Mas decidí que, incluso si no terminaba en un día, al menos podría comenzar. Para mi sorpresa, algo curioso sucedió. A medida que sacaba libros de los estantes y ropa de los armarios, me di cuenta de que mi energía y entusiasmo aumentaban.

Entre llenar el basurero, el contenedor de reciclaje y las bolsas para donar, pensé que estaría exhausta al terminar. Para mi sorpresa, cuanto más hacía, más quería hacer. Al final del día, estaba refrescada y vigorizada. No quería detenerme.

Una de las formas de magnificar nuestra experiencia de Dios es creando espacio al donar o regalar.

Por qué menos puede ser más

Volver a poner artículos en circulación produce cierto empoderamiento. Es alentador imaginar que la ropa y los otros artículos llegarán a personas que los necesitan. Ayudar a otros siempre se siente bien. Pero aún más, este tipo de dar contradice la idea de que al dar tenemos menos. Desde una perspectiva espiritual, liberar aquello que ya no queremos o necesitamos significa tener más. Esto se debe a que estamos ampliando nuestro círculo para incluir a quienes no conocemos y que probablemente nunca conoceremos.

Lo contrario también es cierto. A medida que este círculo de dar se expande, el círculo de recibir también lo hace, abriéndonos a nuevos canales de manifestación y oportunidad.

Como la única Presencia y el único Poder en el universo, Dios es la fuente de todo lo manifestado. Una de las formas de magnificar nuestra experiencia de Dios es creando espacio al donar o regalar. Es una manera de demostrar nuestra disposición para avanzar y darle la bienvenida a nuevas oportunidades, al deseo de querer ser sorprendidos y a crear un futuro nuevo.

Creo por eso me sentía tan energizada mientras sacaba bolsa tras bolsa de la casa. Según aclaraba el espacio físico, también hacía espacio en mi alma. Expandía el espacio para que nuevas ideas y nuevos sueños pudieran echar raíces y crecer. Ahora, mi casa se ve más grande. La claridez del espacio abierto ha reemplazado la pesadez del desorden. Percibo una amplitud que me dice que todo es posible.

Puede que te haya ocurrido algo similar. Tal vez sientas pesadez o limitación en un área de tu vida. Si es así, te invito a pensar en lo que puedes liberar. Aquello que puedas donar o vender. Y al hacer esto, piensa en la acción no como deshacerse de algo, sino como ofrecerle a alguien algo que necesita o quiere. Lo das con aprecio y con la confianza de que irán a la persona o lugar correctos. Y recuerda que también te estás dando a ti mismo. Estás abriendo nuevas vías de abundancia y oportunidades que son la puerta hacia tu futuro ilimitado.

Acerca del autor

La reverenda Teresa Burton es ministra ordenada de Unity y maestra licenciada de Unity. Burton, es una oradora dinámica e instructora creativa, hace que las enseñanzas de Unity sean fáciles de entender y divertidas de aprender. Antes de responder al llamado al ministerio, trabajó como editora durante más de 25 años en varios puestos en publicaciones impresas y digitales.

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