La percepción suele entenderse como el proceso de interpretar los estímulos. Sin embargo, toda interpretación está siempre teñida por nuestras experiencias pasadas.

Por ejemplo, alguien que nunca ha visto un automóvil no podría reconocerlo; en cambio, quien ya los conoce lo identificaría de inmediato. Así, podemos entender la percepción como el acto de dar significado al presente a partir de lo vivido en el pasado.

El pasado influye en el presente

Tener claridad sobre este proceso nos ayuda a comprender su impacto en nuestra vida diaria. Y aquí surge una afirmación clave: todo lo que percibimos a través de nuestros sentidos está influido por nuestras experiencias anteriores.

¿Por qué es esto importante? Porque nuestros recuerdos y juicios condicionados pueden distorsionar la manera en que interpretamos el presente. Un ejemplo claro es el famoso experimento narrado por Gene Weingarten en The Washington Post de 2007 en el artículo en inglés «Pearls Before Breakfast».

Joshua Bell, un violinista de renombre mundial, apareció en el metro de Washington D. C., vestido con jeans, camiseta y gorra. Durante más de 40 minutos tocó piezas magistrales con un violín Stradivarius de gran valor. Tenía su estuche abierto frente a él, como hacen los músicos itinerantes para recibir aportes de quienes los escuchan.

Sin embargo, más de mil personas pasaron sin detenerse; apenas dejaron algo más de 30 dólares en su estuche abierto. ¿Cuántas de esas mismas personas habrían pagado más de 100 dólares por escucharlo en una sala de conciertos? ¿Qué influyó en su percepción: su atuendo, el entorno, la asociación con músicos callejeros?

En este caso, los filtros del pasado les impidieron reconocer y disfrutar una experiencia única, quizás más valiosa que una entrada de primera fila.

No conocemos toda la historia

Tenemos otro ejemplo. Imaginemos que nuestra jornada laboral empieza a las 8 de la mañana y que una compañera siempre llega a las 8:15. Si hemos aprendido a ser puntuales y valoramos la disciplina, nuestra percepción de ella puede volverse negativa, sobre todo si el resto del equipo cumple el horario.

Pero, ¿y si supiéramos que es madre soltera, que la escuela de su hijo abre justo a las 8 y que, de común acuerdo con el supervisor, compensa quedándose más tarde? Esa nueva información transforma por completo la percepción inicial.

Esto nos recuerda la importancia de vigilar con atención nuestras interpretaciones. De lo contrario, corremos el riesgo de perder oportunidades irrepetibles o de juzgar con dureza —y sin justicia— a quienes nos rodean.

Sé consciente de tus percepciones

La percepción, muchas veces, es la raíz de la mayoría de los malentendidos en nuestras relaciones. Nuestras experiencias pasadas se convierten en filtros que activan interpretaciones frente a un tono de voz, una palabra o una frase, evocando memorias que poco tienen que ver con el momento actual.

Por ello, es esencial aprender a distinguir entre lo que está ocurriendo ahora y lo que proviene de nuestro pasado. De lo contrario, terminamos reaccionando al presente con respuestas que pertenecen a otra historia.

Nuestra práctica para las próximas semanas es estar más atentos a nuestras percepciones. Y, al igual que con nuestros pensamientos, si notamos que nuestra interpretación inicial no refleja la verdad del momento, siempre tenemos la oportunidad de elegir de nuevo.

Recordemos amigos: la práctica constante abre el camino al progreso, y el progreso nos lleva a una vida más plena y consciente.


About the Author

Jim Blake se convirtió en director ejecutivo de la Sede Mundial de Unity en 2016 después de más de 20 años de experiencia en liderazgo ejecutivo con algunas de las empresas más innovadoras y de más rápido crecimiento en América del Norte. También ha sido un buscador espiritual nato y fue ordenado ministro de Unity en 2021. Visite iamjimblake.com.



More