¿Cómo es posible tener fe en tiempos difíciles?

Aprende a fortalecer tu fe incluso cuando el cambio despierta miedo e incertidumbre. ¿Qué tan firme es tu fe hoy? ¿Dónde la estás depositando? La fe no consiste necesariamente en creer que Dios hará que todo mejore. La fe es confiar en que algo —lo que tú elijas— está guiando el rumbo de tu vida.

Una conocida historia sobre los fundadores de Unity, Charles y Myrtle Fillmore, lo ilustra bien:

Unity atravesaba dificultades financieras. Se acumulaban facturas y no había suficiente dinero para cubrir la nómina. Los Fillmore reunieron a su personal para orar por la situación. Uno de los empleados dijo: «Oremos para que el dinero alcance», a lo que Myrtle Fillmore respondió con serenidad: «Oh, no, oremos para que nuestra fe alcance».

La fe es tu capacidad de creer aun cuando no puedes ver resultados.

Reflexionar sobre dónde depositamos nuestra fe

¿Pones tu fe en el mercado de valores para determinar tu destino? ¿En un trabajo para asegurarte estabilidad? ¿En los medios para que te indiquen el mejor curso de acción? ¿En el gobierno para manejar una crisis? ¿En el sistema de salud para erradicar la enfermedad? O quizá depositas tu fe en otra persona para que te cuide o te haga feliz.

Las instituciones y las personas pueden ser confiables y útiles, pero, al ser humanas, también son falibles.

Entonces, ¿en qué es mejor confiar?

¿Es posible tener fe cuando el mundo parece al revés y el futuro luce incierto?

Naciste con una enorme capacidad de fe. Piensa que, incluso en la oscuridad, confías en que el sol volverá a salir. Ejercemos la fe cada vez que damos algo por hecho.

Explorar los cuatro niveles de la fe

Nivel 1: Esperanza

La esperanza no es tan fuerte como la fe, pero a veces es lo único que podemos sostener. La esperanza reconoce que las cosas podrían mejorar; es un deseo.

El desafío es que también admite que podrían no mejorar. Surge de resistir lo que es. Queremos que las cosas cambien. Es humano, pero sigue siendo una expresión básica de la fe.

Nivel 2: Fe ciega

«Todo irá bien» o «Dios proveerá».

La fe ciega puede ser lo mejor que logremos en ciertos momentos y, sin duda, se siente mejor que la desesperación.

Sin embargo, puede convertirse en pensamiento mágico o en negación. Tampoco requiere de nuestra participación: simplemente esperamos que algo externo intervenga.

Nivel 3: Fe con comprensión

La madurez espiritual aporta una comprensión más profunda de la fe. Así como ahora sabemos por qué el sol parece salir por el este, también aprendemos quiénes somos y por qué podemos confiar en la vida.

Las enseñanzas espirituales nos recuerdan que Dios es todo lo que existe y que somos parte de ese todo. Nuestros pensamientos son creativos; participamos activamente en la expresión de nuestra vida. Nunca estamos separados de una presencia infinita, y podemos actuar desde la conciencia de nuestra identidad espiritual.

Nuestros pensamientos y decisiones pueden basarse en principios espirituales.

Nivel 4: Saber

El nivel más profundo de fe es el más simple: saber.

No se trata de esforzarse por pensar en positivo o de elegir el bien por encima del mal; es una certeza interna.

Sabemos que vivimos en un universo abundante. Sabemos que la salud es nuestro estado natural. Sabemos que el universo se inclina hacia el bien y que, en la mayoría de los casos, las cosas terminan acomodándose. Llámalo gracia.

Cuando el cambio pone a prueba nuestra fe

Nuestra práctica espiritual más desafiante es vivir plenamente en el mundo como seres humanos.

Afrontamos realidades que a veces parecen sombrías, sin perder de vista la verdad de la abundancia, la paz y la salud como nuestro derecho natural.

Practicamos, una y otra vez, vivir desde nuestro núcleo divino en lugar de reaccionar desde el ego humano.

El cambio puede resultar incómodo, incluso para quienes creemos en la transformación. Puede traer interrupciones, dolor e incertidumbre. Sin embargo, el cambio es la manera en que la vida crece y se expande.

En la fe, nos enfocamos en el bien que sabemos que está presente, aun cuando todavía no podamos verlo.

Esto no significa ignorar lo que sucede a nuestro alrededor. Es como ajustar el lente para contemplar un brote que emerge en tierra endurecida. Es reconocer las primeras hojas de un árbol aun en medio del frío. Es recordar cuántas veces aquello que resistimos terminó siendo exactamente lo que necesitábamos, aunque llegara envuelto en formas inesperadas.

La fe basada en el conocimiento espiritual es una actitud interior, un nivel de conciencia. Es vivir desde adentro hacia afuera, permitiendo que nuestra comprensión espiritual ilumine las circunstancias en lugar de dejarnos moldear por ellas.

Invocando nuestro poder innato de fe, podemos ver el mundo con confianza y humildad, sin importar lo que ocurra.

Tu práctica espiritual te ha preparado para este momento. Mantente en conciencia.


About the Author

Ellen Debenport es una ministra de Unity desde hace muchos años que actualmente trabaja como vicepresidenta de Publicaciones de la Sede Mundial de Unity. Es autora de los libros en inglés Hell in the Hallway, Light at the Door y The Five Principles (Unity Books, 2009).



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