¿Te has dado cuenta de que, cuando hablamos de aceptación, casi nunca lo hacemos mientras todo va bien? Piénsalo: ¿quién necesita esforzarse para aceptar la buena suerte, los giros favorables de la vida o las sorpresas agradables? La verdadera necesidad de aceptación surge cuando nos enfrentamos a situaciones inesperadas, noticias desagradables o circunstancias que nos conmueven y desafían el corazón. 

Últimamente siento que me he convertido en una aprendiz constante de esta lección. El mes pasado, despedimos a nuestro gato siamés mayor tras una serie de dolencias propias de su edad. Aunque su partida no fue del todo inesperada, sí resultó profundamente dolorosa, más aún por ser la segunda pérdida de una mascota en poco más de cuatro meses. Gran parte de este año se ha centrado en cuidar animales enfermos y en dejar ir, con amor, a quienes ya concluían su ciclo vital. Como dueña y compañera de mascotas, puedo decir con sinceridad que el 2025 ha sido un año difícil. Y, sin embargo, también ha sido un tiempo de crecimiento espiritual a través de la práctica de la aceptación. 

El proceso no ha sido fácil. He pasado por las etapas naturales del duelo: la negación (quizá los resultados estén equivocados), la ira (¡no es justo!) y una tristeza tan profunda que a veces no quería levantarme de la cama. En medio de todo, oré pidiendo la fortaleza necesaria para seguir adelante. 

Cuando perdí a Buddy, compartí cómo la gratitud me sostuvo. Perder a Tiptin, el siamés, me enseñó otra lección: la aceptación. Esta práctica me permitió mantenerme centrada y presente durante su declive y, sobre todo, en los últimos días de su vida. Cada jornada mostraba pequeños cambios: menos energía, menos apetito, menos movimiento. Era más fácil abrazar los días de aparente mejoría, aunque sabía que eran efímeros.

Al observar y aceptar estos pequeños cambios día a día, aprendí a liberarme del peso de la nostalgia y la ansiedad. La aceptación me ofreció claridad frente a la realidad de nuestra situación, mientras las opciones de tratamiento se reducían y nuestro tiempo juntos se acortaba. Me ayudó a salir del estrecho marco de mis preferencias y reacciones, y a permanecer plenamente presente ante lo que cada día requería de mí, incluso cuando la salud de Tiptin fluctuaba de un día para otro. 

Al final, oré para aceptar su partida como el cierre natural de una vida larga y feliz. Hacerlo me mantuvo agradecida por los años compartidos y por el privilegio de haber cuidado de él. 

La vida espiritual abre el corazón a la aceptación

Quienes recorremos un camino espiritual sabemos que no siempre es sencillo. A menudo transitamos por etapas difíciles, solitarias o confusas. Sin embargo, la fe nos ayuda a confiar en que, aunque tropecemos, siempre podemos levantarnos. Recordamos que nunca estamos solos, ni siquiera en nuestros momentos más oscuros. La vida espiritual nos enseña que, aunque los momentos difíciles son inevitables, no son permanentes. 

De hecho, ha sido la aceptación de los altibajos en el camino espiritual lo que me ha llevado a aceptar con mayor serenidad los de la vida cotidiana. Aún más, la práctica espiritual ha sido mi compañera fiel en los periodos más difíciles. En esta última experiencia, cultivé gratitud por todo lo que seguía estando bien, incluso cuando tantas cosas parecían ir mal. Oré por paz y fortaleza cuando me sentía agotada, y encontré refugio en la amorosa presencia de Dios en medio de mi tristeza. Todo esto me permitió permanecer plenamente presente junto a mi pequeño compañero, mientras su tiempo en la tierra llegaba a su fin. 

Comparto mi vivencia con la esperanza de que te inspire a mantenerte presente incluso en medio de las pruebas más desafiantes. Que la aceptación sea para ti no solo un recurso para sobrellevar lo inevitable, sino un sendero hacia la paz de Dios, a la experiencia viva de su verdad y a la expresión de su amor en cada etapa de la vida.  

Esta es una carta de la editora de Daily Word. Para suscribirte a La Palabra Diaria (Daily Word), visita https://shop.unityonline.org/subscribe.


Acerca del autor

La Rev. Teresa Burton es la editora de Daily Word®. Es una oradora dinámica y escritora inspiradora, ella hace que las enseñanzas de Unity sean fáciles de entender y divertidas de aprender. Antes de responder al llamado al ministerio, trabajó como editora durante más de 25 años en varios puestos en publicaciones impresas y digitales.



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