La alegría de la sencillez
endulza mi vida tal como es.
Un susurro, un gesto fiel,
me regalan gozo sin nivel.

También el silencio interior,
me guía con sabiduría y amor.
La bondad y la paciencia,
una suave y dócil complacencia.

La quietud pura de la creación,
la nobleza humana en su expresión.
Regalos que viven junto a mí,
me asombran y me hacen decir: sí.