Llevo un amor tan hondo y fiel,
infinito, inmenso, que nunca es cruel.
Como un ángel que bien conozco,
donde hay corazón, suave resplandezco.

Mi alma irradia un brillo encendido,
mi aura destella con Espíritu unido.
Las sombras huyen, no pueden quedar,
mi corazón amante sabrá guiar.

Vivo mi gozo de todas maneras.
Mi corazón nace de arcillas certeras
para andar en paz, al paso del alma,
y brillar sereno, con gracia que embalsama.

Pues proclamo el santo nombre del amor,
con aliento de aves, suave y portador.
Acojo lo justo, lo bueno y la verdad,
y dejo que el amor guíe mi claridad.



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