En su carta a los filipenses, Pablo pronunció una afirmación profundamente hermosa sobre dejar atrás el pasado: Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo alcanzado ya; pero una cosa sí hago: me olvido ciertamente de lo que ha quedado atrás, y me extiendo hacia lo que está adelante; ¡prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús! Si Pablo hubiese pasado la mayor parte de su tiempo recordando los errores cometidos o las persecuciones en las que participó, si hubiese permitido que su mente quedara atrapada en esas experiencias, no habría podido avanzar hacia el gran desafío que tenía por delante: aprender a amar y a aplicar las enseñanzas que recibió de Jesús.

Fija tu mirada en lo que viene, no en lo que fue

Muchas personas avanzan por la vida mirando hacia atrás, aferradas a lo que ya pasó. En lugar de observar hacia dónde se dirigen, continúan enfocándose en lo que dejaron atrás. Arrastran el pasado al presente, y como gran parte de lo que conservan en su mente es negativo, llegan a sentir culpa y frustración. Quien desea prosperar reconoce que ese tipo de pensamiento es inútil. Nada puede cambiar lo que ya sucedió. El arrepentimiento no modificará el pasado ni demostrará mayor sinceridad en el presente.

Si realmente anhelas renovar tu energía y entusiasmo por la vida, declara tu liberación de lo que quedó atrás y afirma: Olvidando el pasado, con todos sus aciertos y desaciertos, avanzo hacia una nueva vida de éxito y felicidad.

Confía en el crecimiento y la realización que te esperan

Vamos a donde nuestros pensamientos nos conducen. Si nos enfocamos en lo que ya terminó, nos quedamos sin rumbo. Esa falta de propósito, de sentido, puede llevarnos a la frustración.

En nuestros momentos de contemplación silenciosa, descubrimos algo interior que nos impulsa a elevarnos, a buscar nuevas experiencias. Esa fuerza creativa es la manera en que Dios nos revela que nos aguardan maravillas. Para Dios, no cuentan los errores pasados ni su magnitud. No guarda nada en nuestra contra. Somos nosotros quienes nos aferramos a aquello que hace tiempo debimos soltar.

En lugar de sentir lástima por ti, elige valorarte. Alégrate de quién eres. Enciende el entusiasmo por tu potencial. Haz planes para desarrollarlo; cada paso, por pequeño que sea, cuenta. Los pequeños avances conducen al cumplimiento de grandes propósitos. Acepta esta verdad y colabora con ella.

Una perla de gran valor

Jesús compartió una parábola sobre una perla de gran valor. Contó que un hombre encontró en el mercado una perla sumamente valiosa y, al reconocer su importancia, vendió todo lo que tenía para comprarla. Venderlo todo no necesariamente habla de bienes materiales, sino de soltar distracciones, preocupaciones y apegos que ya no nos sirven, para enfocar nuestra energía en aquello que realmente importa: la perla de gran valor que habita en nuestro interior.

Esa perla está ahí, y nos pertenece cuando decidimos buscarla. Suelta esas experiencias pasadas que creías esenciales para tu felicidad, e invierte esa energía en lo nuevo, en tu propia perla de gran valor. Cuando se nos invita a dejar atrás el pasado, es natural que a veces sintamos que es demasiado pedir. Pero no lo es. Los beneficios de redirigir nuestra energía mental son inmensos. Al principio quizá experimentes sensaciones de pérdida, tristeza o cierta oposición, pero se irán desvaneciendo junto con aquello que ya no te beneficia. Y entonces llega algo nuevo: un impulso renovado, una oleada de entusiasmo y alegría por lo que comienza a abrirse ante ti. Con esa frescura interior, renace el deseo de avanzar, de prosperar y de triunfar.

Extracto del libro en inglés How to Think Like a Winner de James C. Lewis.


Herramientas espirituales que inspiran. Manual de Oracion Positiva
Productos de Unity

Lo mejor de Unity

Envío gratuito en compras en línea superiores a $50.



Más como este

La verdadera felicidad 

Felicia Searcy revela cómo compartir dones y valorar lo que tenemos conduce a la verdadera felicidad, uniendo espiritualidad y propósito.