En Unity, afirmamos con orgullo que somos incondicionalmente inclusivos. Pero ¿qué significa realmente esto? Más allá de acoger a todas las personas sin distinción de raza, etnia, clase social, orientación sexual, identidad de género o habilidades, la inclusión implica un reconocimiento más profundo: ver la divinidad en cada ser humano, incluso en aquellos con quienes no siempre estamos de acuerdo. 

Ser incondicionalmente inclusivo es reconocer el valor, la divinidad y la luz de Dios en cada persona, una divinidad que trasciende las identidades individuales, los orígenes y los comportamientos. A continuación, exploramos cuatro principios fundamentales de una inclusión sin reservas: 

1. Hay más cosas que nos unen que las que nos dividen.

Como seres humanos, compartimos una experiencia común. Todos amamos, reímos, sufrimos, sentimos miedo y anhelamos felicidad. 

Imagina que ves a alguien a punto de ser atropellado por un automóvil y tienes la oportunidad de salvarle la vida. ¿Te detendrías primero a preguntar cuáles son sus creencias u origen? No. Porque en ese instante, nada es más importante que la vida misma. 

2. La identidad es solo un aspecto de lo que somos.

Somos seres espirituales viviendo una experiencia humana. Es natural honrar y celebrar los aspectos que nos conforman en este plano: raza, identidad de género, orientación sexual, fe, clase social, nacionalidad, edad, habilidades y más. Sin embargo, ninguna de estas características define nuestra identidad espiritual. 

Soy mujer, tengo una discapacidad y soy blanca. Pero estos aspectos de mi identidad humana no afectan mi divinidad interior. Ninguno de ellos cambia el hecho de que todos somos uno, conectados en Espíritu. Estamos llamados a reconocer la divinidad en los demás. Charles Fillmore, cofundador de Unity, lo expresó así: 

«Dios no es un ser exclusivo, ni habita en un lugar inaccesible separado de sus creaciones. Él está a tu alrededor, sobre ti, dentro de ti, fuera de ti. Tú mismo eres Dios».

3. Ser incondicionalmente inclusivo no significa ignorar la injusticia.

Todos somos seres divinos. Sin embargo, los seres humanos pueden herirse profundamente unos a otros. La inclusión no implica justificar todo lo que alguien dice o hace. Cada acción tiene consecuencias y, en el plano humano, inevitablemente cosecharemos lo que sembramos de una u otra forma. Podemos reconocer los comportamientos y opiniones problemáticas de una persona, luchar contra la injusticia y, aun así, ver el valor inherente en cada ser humano.

Ser incondicionalmente inclusivo es reconocer la divinidad y la luz de Dios en cada persona, más allá de cualquier identidad o historia personal. 

4. Quienes practican la inclusión sin reservas celebran la diversidad.

Ser incondicionalmente inclusivos significa estar arraigados en lo que nos une como seres humanos y honrar nuestras diferencias. Todos tenemos orígenes, experiencias, ideas, deseos y perspectivas distintas. La diversidad no solo es hermosa, sino que también nos permite crecer y evolucionar. 

Cuanto más reconozcamos y honremos distintas culturas, creencias, estructuras familiares y formas de vida, mayor será nuestra comprensión mutua. Si bien valoramos la singularidad de cada persona, lo más importante sigue siendo reflejar la divinidad que compartimos, sabiendo que somos mucho más de lo que percibimos en la superficie. 

Eric Butterworth, ministro y autor de Unity, nos recuerda: «Tienes la capacidad de ser más, de llegar más alto, de alcanzar las profundidades y las alturas de tu potencial y de tu Ser divino. Siempre está presente, y el privilegio es nuestro. El momento de comenzar a trabajar en ello es hoy». 

Lo que hace que Unity sea incondicionalmente inclusivo es que reconocemos este potencial. La capacidad de alcanzarlo existe en todos. Al reconocer que estamos conectados en Espíritu, podemos recordarnos mutuamente la divinidad interior que nos permite ser mucho más de lo que aparentamos. 


Acerca del autor

Sara Crawford es especialista en contenido digital en la Sede Mundial de Unity. También es dramaturga y autora de Time After Time, así como de la trilogía The Muse Chronicles. Para obtener más información, consulta saracrawford.net.


Sara Crawford

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