Hay momentos en la vida en los que la distancia se siente dolorosamente real, cuando alguien a quien amamos está sufriendo y lo único que anhelamos es sentarnos a su lado y susurrarle: «No estás solo». Recientemente, me encontré en uno de esos momentos.

Mi madrastra Penny, una presencia amorosa en mi vida durante más de 40 años, atravesó una grave crisis de salud: tres cirugías cardíacas, complicaciones y una infección que parecía no ceder. Mi familia creó de inmediato un grupo de mensajes para orar por ella, lleno de palabras de aliento y gestos de amor. Aunque me uní con mis propias oraciones, sentí el llamado interior a ofrecer algo más.

Puse su nombre en el Ministerio de Oración de Unity, con la certeza de que estaría sostenida en oración continua durante 30 días. Luego, en el hilo de mensajes, compartí algo más profundo: una oración afirmativa al estilo de Unity, una forma de orar que ha fortalecido mi propio camino y ha tocado innumerables vidas. Esta práctica ha acompañado a muchas personas a ir más allá de diagnósticos y condiciones que, en apariencia, parecían imposibles de transformar. Escribí:

«Sabiendo que eres una con el Espíritu Santo, cada célula y cada átomo de tu cuerpo vibra ahora con la energía sanadora de lo Divino. Tu vida y tu presencia son un regalo para este mundo. Nos unimos y afirmamos: Gracias, Dios, por la hermosa vida y la salud vibrante de Penny. Y así es. Amén».

En el instante en que pulsé «enviar», algo cambió. La oración no solo elevó mi manera de ver la situación; también sostuvo el corazón de toda la familia. El tono de la conversación se suavizó. La inquietud se transformó en fe. El miedo se abrió a la posibilidad. Y mi madrastra Penny, a cientos de kilómetros de distancia, se sintió arropada por una manta de amor y fe expectante.

Dios siempre está obrando

Este es el poder silencioso y asombroso de la conciencia compartida, especialmente cuando se une a las herramientas de la tecnología moderna. Juntas, nos ayudan a ir más allá de la distancia y las circunstancias, a trascender el sentido humano de «aquí» y «allí», y recordar que la sanación no está limitada por la geografía ni por el tiempo.

Cuando oramos afirmativamente, no estamos suplicando a Dios un milagro. Estamos recordando que Dios ya está obrando. Nos alineamos con la Verdad que ya existe: que la Vida Divina fluye aun cuando no podemos verla, y que la plenitud es parte de nuestra herencia espiritual. Y cuando varios corazones sostienen esa Verdad a la vez, nace un coro luminoso.

La sanación puede expresarse a través de husos horarios, de décadas de historias antiguas, de relaciones tensas, de paredes hospitalarias e incluso de los aparentes límites de nuestra comprensión. Se revela cada vez que recordamos quiénes somos: expresiones de Una Presencia, Un Poder y Un Amor.

Si alguien a quien amas está lejos o atraviesa un momento difícil, no subestimes lo que tu conciencia puede ofrecer. Afirma la Verdad. Sostén la visión. Reconoce la plenitud.


Únete a otras personas en oración alrededor del mundo a través de la Vigilia Virtual de Oración de Unity, disponible en línea. Desde tu dispositivo, puedes entrar en la capilla de oración continua y permanecer el tiempo que desees, orando en comunión con quienes sirven en Silent Unity y con muchos otros que, en ese mismo momento, están orando. Visita vigiliadeoracionunity.org.


Este artículo apareció por primera vez en el folleto, Cuando alguien a quien amas necesita sanación.


Acerca del autor

El Rev. Ken Daigle (él, lo) es el ministro principal de Unity San Francisco, en California.



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