Al igual que muchas personas, experimento una sensación ambivalente ante el fin del horario de verano cada otoño. Si bien disfruto de la oportunidad de dormir un poco más, siento una cierta melancolía por la expansión de la oscuridad. No obstante, a lo largo de los años he aprendido a valorar la oscuridad, principalmente porque me ha permitido apreciar más profundamente la luz. Este sentimiento se intensifica a medida que se acercan los días más cortos del año y el tiempo comienza su cuenta regresiva hacia la Navidad.

La preparación para la Navidad puede significar muchas cosas. Hay actividades llenas de alegría, como comprar y envolver regalos, enviar tarjetas navideñas, preparar saludos electrónicos, hacer las recetas tradicionales y planear encuentros con amigos y familiares. Sin embargo, entre todas estas actividades, hay una tarea que no es tan divertida: desenredar y colocar las luces en el árbol de Navidad y adornar con guirnaldas las barandillas de las escaleras, las cercas, los porches, y los árboles, tanto dentro como fuera de la casa.

Hace unos años, vivíamos en una casa con un árbol en el jardín que adornábamos con guirnaldas de luces blancas, entrelazándolas desde las ramas hasta el tronco. Esta tarea requería abrigos, sombreros, guantes, una escalera y mucha paciencia. Yo me quedaba afuera, entregándole las luces a mi esposo y ayudando a decorar las ramas bajas, mientras él subía a la escalera para alcanzar las más altas. Luego, me refugiaba en el calor del hogar para preparar chocolate caliente, mientras él continuaba con el trabajo más arduo.

A medida que los días se acortaban, aprendí a recibir la oscuridad como una invitación para encender esas luces y observar, de un extremo a otro de mi calle, las iluminaciones de otras casas. Algunas eran simples y discretas, como las mías, mientras que otras eran vibrantes y llenas de color. Cada atardecer esperaba con ansias la llegada de la noche, solo para deleitarme con el brillo de las luces. Incluso sentía una ligera melancolía cuando llegaba enero, sabiendo que era momento de retirarlas, aunque también me reconfortaba saber que los días comenzarían a alargarse nuevamente.

Conservo esta perspectiva mientras observo el mundo que me rodea en estos días. Cada vez más, parece que la oscuridad se extiende. Las malas noticias superan a las buenas, y la impaciencia junto con la falta de respeto parecen desplazar a la bondad y la decencia. Es como sí muchos hablaran, pero pocos se detuvieran a escuchar.

Contemplar la luz y reflejar su esplendor

Comparar los días cortos y las luces navideñas con nuestras desavenencias y desacuerdos puede parecer inapropiado. Después de todo, la Navidad es una temporada de alegría, mientras que muchas de las circunstancias que enfrentamos en el mundo no son precisamente felices.

Las condiciones del mundo, sean consideradas buenas o malas, están en constante cambio. Sin embargo, la verdad de Dios como bondad absoluta y amor perfecto permanece inmutable. Esa bondad y ese amor divino habitan en cada uno de nosotros. Nuestro llamado es compartir nuestras cualidades divinas de la manera única en que solo nosotros podemos hacerlo, para hacer brillar nuestra luz en medio de la oscuridad.

Noimporta lo que nos divida, hay algo que nos une y es más grande que todo lo demás: somos seres espirituales, expresiones individuales de la Divinidad. Este conocimiento nos ayudará a mantener el enfoque donde realmente debe estar: no en la oscuridad que nos rodea, sino en la luz que habita en nuestro interior.

Cuanto más sintonizados estemos con nuestra luz interior, más cómodos nos sentiremos al dejarla brillar con toda su intensidad, siendo auténticos, compasivos y comprensivos. Esto nos permitirá apreciar, de manera más profunda, cómo los demás también hacen brillar su luz a su manera. Al hacerlo, redescubriremos aquello que nos une y nos conecta, impidiendo que la oscuridad de la división y el desacuerdo nos envuelva.

Te invito a apoyarte en esta verdad a medida que los días se acortan y nos acercamos a la Navidad. Reconoce que la oscuridad nos acompañará por un tiempo, pero tú continúa brillando con fuerza y buscando la luz que también habita en los demás.

Que tengan una Feliz Navidad y una noche llena de luz y felicidad.


Acerca del autor

La Rev. Teresa Burton es la editora de Daily Word®. Es una oradora dinámica y escritora inspiradora, ella hace que las enseñanzas de Unity sean fáciles de entender y divertidas de aprender. Antes de responder al llamado al ministerio, trabajó como editora durante más de 25 años en varios puestos en publicaciones impresas y digitales.


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