La presencia constante de Dios

En el estado de Wyoming hay un géiser que, día tras día, eleva una impresionante columna de agua hacia el cielo aproximadamente cada hora y media. Durante más de un siglo, ha brotado con extraordinaria regularidad, siguiendo su ritmo constante sin interrupción. Mucho antes de que las personas lo descubrieran, ya expresaba fielmente ese patrón natural.

Podemos contemplar a Dios de una manera similar. Dondequiera que estemos y sea lo que sea que estemos viviendo, la presencia divina está con nosotros. Como somos parte de esa presencia, Dios siempre ha sido y siempre será el centro de nuestro ser. Nuestra naturaleza espiritual nunca nos abandona; nos guía, nos sostiene y nos recuerda quienes somos. Podemos percibir a Dios expresándose a nuestro alrededor: en los árboles y los animales, en los rostros de personas desconocidas y de quienes conocemos y amamos, y en el fluir constante del día y la noche.

Al reconocer esa presencia constante, aprendemos a descansar en la paz que despierta en nuestro interior. La oración nos ayuda a abrirnos a esa certeza, pues nos invita a aquietarnos, respirar y recordar que Dios está aquí con nosotros, ahora mismo. En mi caso, percibo esa presencia cada vez que oro. Comienzo aquietándome, cerrando los ojos y afirmando en silencio: Dios está conmigo, aquí y ahora. Dios es y yo soy. Todo está bien. También puedo afirmar simplemente: ¡No hay lugar donde Dios no esté! Esta práctica fortalece mi fe y aviva mi confianza en la presencia divina.

Esta confianza también se refleja en la vida de Myrtle Fillmore, cofundadora de Unity, quien dedicaba cada día un tiempo a centrarse en Dios mediante la oración silenciosa, incluso cuando enfrentaba lo que entonces se consideraba una enfermedad incurable. Su fe en la presencia divina la sostuvo durante ese proceso. Al dedicar tiempo a la quietud y a la oración, experimentó una profunda transformación que contribuyó a dar origen al movimiento espiritual Unity.

Así como el sol permanece presente incluso detrás de las nubes, Dios está siempre con nosotros, todos los días de nuestra vida, aun cuando la preocupación o la incertidumbre parezcan cubrir nuestro cielo interior. Cuando nos aquietamos y oramos, podemos sentir más plenamente la presencia de Dios y confiar en que su amor y su guía nos acompañan siempre.

Una oración por la fe y la confianza en todos los niños

Cierro los ojos y respiro profundamente, llevando mi atención al aquí y ahora. Afirmo que Dios está conmigo y con todos los niños en cada momento. Cada respiración me recuerda la vida divina en mí: la fuerza amorosa, constante y confiable que me sostiene. Confío en Dios y vivo cada día afirmando mi fe en la presencia divina como fuente inagotable de amor y guía.

Una oración familiar por la fe y la confianza

Nos tomamos un momento para orar juntos, uniendo los corazones en un mismo propósito. Al compartir este espacio sagrado, sentimos nuestra conexión con Dios y entre nosotros. Estamos aquí unos para otros, y la presencia divina nos acompaña siempre. Al confiar en la capacidad de nuestra familia para amarse y apoyarse mutuamente, reconocemos que Dios nos ama y nos sostiene como expresiones divinas. Afirmamos con fe su amor y su paz.

Juntos afirmamos:

El texto «Cuando oro, siento la presencia de Dios en mí y a mi alrededor.» sobre un dibujo infantil de una calle concurrida

Todos los niños son bienvenidos a orar con los asociados del Ministerio de Oración de Unity.

Para oración, llamar al:
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Internacionales
01-816-969-2020

Envía tus solicitudes de oración a:

Ministerio de Oración de Unity
1901 NW Blue Parkway
Unity Village, MO 64065

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Acerca del autor

Steven Ray es miembro de Unity of the Palm Beaches, Florida, donde ha sido patrocinador de Youth of Unity, capellán de oración y coordinador del equipo de atención pastoral. Actualmente está estudiando para convertirse en profesor licenciado de Unity.


Steven Ray

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