Apreciable Amigo:

Este veinticinco de noviembre, en Estados Unidos celebraremos el Día de Acción de Gracias. Antes de venir de Venezuela en 1985 no había escuchado acerca de dicha celebración. No crecí consciente de un día dedicado a la gratitud. Me encantó la primera celebración. Fue una reunión familiar en casa de la prima de mi esposo. Compartimos tanto comida como relatos y aprendí más acerca de ellos.

Desde ese entonces, la hemos celebrado cada año. Ahora, tan pronto como el clima empieza a cambiar, mis pensamientos comienzan a dirigirse hacia la gratitud. A principios de el año, recibimos una hermosa bendición por la cual sentimos profunda gratitud; mi segundo nieto, Isaac. Y él hace honor al significado metafísico de su nombre.

Según Charles Fillmore, Isaac significa “Filiación divina. Isaac, que significa reir, simboliza el gozo del nuevo nacimiento y de la nueva vida en Cristo … él representa la serenidad, la paz y la alegría que el ser humano siente cuando acepta las cosas espirituales como reales”. Mi nieto hace honor a su nombre siendo muy risueño y apacible.

Yo considero que sentir gratitud acondiciona nuestras almas para que podamos apreciar y experimentar más del bien de Dios. Pablo dijo en 1 Tesalonicenses 5:17-18: “Oren en todo momento. Den gracias a Dios en cualquier circunstancia”. Dar gracias es un hecho que profundiza nuestra fe en que el bien que deseamos ya es nuestro, decir “¡gracias!” es una oración completa.

Una conciencia agradecida nos saca, así sea por un momento, del concepto de dualidad y de separación que ha causado tantos desafíos para tantas personas. Si damos gracias solo cuando las cosas salen como queremos, vivimos sintiéndonos separados y a la merced de los acontecimientos. Dar gracias nos pone al mando de nuestras experiencias, cesamos de catalogar y separar. Las situaciones cambiantes ya no tienen poder sobre nosotros, lo que a su vez, magnifica nuestro gozo y atrae el bien esperado.

No recuerdo quién lo dijo, pero para mí funciona: cuando algo en las noticias te afecta es porque has de mantenerlo en oración. Aunque seamos testigos del mismo hecho, no todo afecta a todos del mismo modo. A medida que la angustia disminuye y la gratitud aumenta, nos damos cuenta de que verdaderamente podemos orar ante cualquier circunstancia.

A mi nieto Isaac le están saliendo los dientes. Durante esa etapa, usualmente, los niños se ponen llorosos, inquietos, hasta febriles. Mas nosotros ni nos dimos cuenta de que estaba ocurriendo hasta que le pudimos ver el dientecito. Él no lloró, ni estuvo inquieto, ni le dio fiebre, ha seguido siendo el bebé alegre de siempre. Bromeando le dije a mi hija que tal vez, como le gusta comer, está consciente de que sus dientes lo ayudarán a ampliar su menú.

Para finalizar deseo compartir la bendición que es esta cita de Myrtle Fillmore: “Te veo capaz de continuar con fortaleza, sabiduría, poder y gozo. Doy testimonio de tu alma satisfecha y bendecida en Dios. Las aguas de vida siempre están fluyendo del trono de Dios en tu corazón”.

Acerca del autor

La Rev. Adriana Segovia ha trabajado en la Sede Mundial de Unity durante más de 30 años como editora y estratega en español de La Palabra Diaria y más. Fue ordenada por Unity en 2002 y tiene una maestría en administración de empresas de la Universidad de Baker.

Headshot Rev. Adriana Segovia, Pink Shirt

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