De vez en cuando recibo mensajes de lectores que expresan desacuerdo con algunas de las reflexiones diarias. Hace unas semanas, alguien compartió su inquietud respecto a un mensaje reciente sobre la aceptación, señalando que le resultaba difícil aceptar ciertos acontecimientos actuales. No puedo profundizar en ese caso en particular, pero sí puedo aclarar qué entendemos por aceptación en un sentido espiritual.

Comenzaré por decir lo que la aceptación espiritual no es. Aceptar no significa estar de acuerdo ni obligarnos a apreciar lo que nos resulta desagradable o no deseado. Tampoco es una invitación a la pasividad ni a la resignación frente a circunstancias que anhelamos transformar.

Entonces, ¿qué es la aceptación y por qué es tan importante? Aceptar consiste en permanecer presentes ante la realidad tal y como se manifiesta, sin caer en la resistencia ni en la negación. Recuerdo etapas de mi vida en las que simplemente no quería aceptar lo que estaba ocurriendo. Intentaba controlar lo incontrolable. Oraba con la esperanza de que ciertas situaciones desaparecieran. Me preocupaba por resultados que temía y me angustiaba al anticipar lo peor. Sin embargo, solo lograba agotarme y alejarme de mi propia fortaleza interior.

Aceptación: la clave del poder interior

Toda fortaleza verdadera brota de nuestro interior. Cuando permanecemos plenamente presentes ante lo que la vida nos revela, sin oponernos ni luchar contra ello, adquirimos mayor claridad para elegir nuestras reacciones y permanecer anclados en el momento. En otras palabras, nuestro mundo interior nos ayuda a transitar con sabiduría el mundo exterior.

Entonces, podemos orar y meditar no para cambiar circunstancias difíciles, sino para prepararnos interiormente y afrontarlas de la mejor manera posible. Ya sea que necesitemos la suavidad de nuestra naturaleza amorosa y compasiva o la firmeza de nuestra determinación y constancia, nuestras palabras y acciones fluyen guiadas por nuestra brújula interior, no por las presiones ni tensiones externas.

Pero eso no es todo, practicar la aceptación nos abre la puerta a un fluir constante de guía divina, esa voz interior que inspira nuestras palabras y acciones. También nos vuelve receptivos a la gracia, esos destellos de claridad e inspiración que nos recuerdan que, por más desafiante que parezca una situación, Dios se manifiesta en medio de ella.

Encontrarnos en una situación no deseada es una oportunidad para practicar la aceptación espiritual. Al aceptar la situación tal como es, también nos aceptamos tal como somos, incluso en medio del miedo, el enojo o el desconcierto, con amor y sin juicio. Es desde ese lugar donde comienza nuestro verdadero trabajo. Allí se abre la posibilidad de alinearnos con Dios en nuestro interior y vivir, en la medida de lo posible, desde nuestra naturaleza divina. Podemos afirmar paz y vivir en paz. Podemos afirmar fortaleza y vivir con fortaleza. Podemos afirmar amor y vivir en amor.

Entonces, todo aquello por lo que oramos brotará desde nuestro interior como un bálsamo que serena nuestras inquietudes y brinda consuelo a un mundo que anhela sanación.


Acerca del autor

La Rev. Teresa Burton es la editora de Daily Word®. Es una oradora dinámica y escritora inspiradora, ella hace que las enseñanzas de Unity sean fáciles de entender y divertidas de aprender. Antes de responder al llamado al ministerio, trabajó como editora durante más de 25 años en varios puestos en publicaciones impresas y digitales.



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