El poder de una pausa

Nuestro mundo puede parecer un torbellino, con tanto remolino y agitación dentro y alrededor de nosotros, que a veces puede parecer que lo mejor que podemos hacer es aferrarnos con fuerza hasta que pase la tormenta.

Pero la oración y la meditación nos dan una perspectiva diferente. Crean un espacio donde podemos ver el resplandor de las gotas de lluvia y sentir la maravilla del viento. Con cada ráfaga, nos doblamos y nos inclinamos, pero no tenemos miedo de rompernos. No luchamos contra la tormenta, sino que la calmamos.

El simple acto de hacer una pausa cambia lo que sucede a continuación… Nos permite saborear momentos preciados y dejar que aumente la gratitud.

Como adultos que guiamos a nuestros niños, queremos brindarles los mejores recursos para que sean fuertes, resilientes y, sobre todo, felices. Las personas que oran tienen vidas con propósito. Quienes meditan cuentan con una herramienta importante para bajar la presión arterial y disminuir drásticamente las enfermedades relacionadas con el estrés. Cada día, más y más estudios demuestran que las prácticas de atención plena realmente tienen el poder de cambiarnos de adentro hacia afuera, lo que en última instancia tiene el potencial de transformar nuestro mundo.

Sin embargo, la clave no es solo orar, sino cómo orar.

En Unity no oramos para cambiar lo que está pasando «allá afuera». No le suplicamos a una fuerza externa que arregle nuestras cosas. Mas bien vanos a nuestro interior y descubrimos que todo lo que necesitamos está ahí. La oración afirmativa nos permite ver todo de manera diferente. Nos da el poder para superar los desafíos con confianza, flexibilidad y resiliencia.

El simple acto de hacer una pausa cambia lo que sucede después. Tiene el potencial de detener una desdicha. Nos permite saborear momentos preciados y aumentar nuestra gratitud.

Para hacer una pausa, nos detenemos, respiramos profundamente e imaginamos que estamos despertando la energía divina en cada célula de nuestro cuerpo. Exhalando, relajamos nuestros músculos, sintiendo que la tensión se suaviza, dándole la bienvenida a lo que hemos creado. Al centrar nuestra conciencia en nuestros corazones, la luz de Cristo irradia más allá de los confines de nuestra piel hacia el mundo que nos rodea.

Despiertos a la Presencia Divina, permitimos que Su energía fluya por nuestras venas e impregne nuestros pensamientos. Afirmamos que lo Divino está en cada detalle, ya sea que tengamos ojos para verlo en este momento o no. Declaramos que estamos abiertos y listos para crecer ante cualquier experiencia, sabiendo que, al final, es para nuestro bien. Cada inhalación limpia y purifica, y cada exhalación se convierte en una oportunidad de liberación.

Permanecer en esa conciencia nos lleva a la meditación. Al desprendernos de cualquier pensamiento o sentimiento que surja, nos enfocamos en nuestra respiración, nuestro centro, nuestra luz divina interior. Incluso unos pocos momentos en este espacio sagrado pueden cambiar la forma en que se desarrollará toda una situación. Es nada menos que un cambio de vida.

Los niños que dominan esta habilidad seguramente se convertirán en adultos que no solo sobrevivirán, sino que saldrán adelante.


Una oración por todos los niños

Hago una pausa. Respiro profundamente el aliento de Dios a mi alrededor y despierto a mi propia esencia divina.

Siento que mi corazón se abre y visualizo el corazón de cada niño conectado al mío. Les envío amor. Les envío luz. Los veo abriéndose a la Verdad de que cada momento contiene la energía de la oración, y los imagino haciendo un uso poderoso de esa energía en sus vidas.

Visualizo que, en adelante, habrá un mundo poderosamente cambiado, y estoy agradecido.

Una oración para compartir en familia

Mientras tomamos una respiración juntos para aclarar nuestra mente y centrarnos, recordamos que cada uno de nosotros es parte de la única presencia y el único poder que está presente en todas partes.

Sentimos la energía de la unidad fluyendo en nosotros ahora, imaginamos que esa energía bendice y circunda a cada niño, cada familia, cada criatura en la Tierra. Vemos que todo despierta a lo divino, y sentimos profunda gratitud.

Respirando en el Silencio por un momento, imaginamos que la consciencia se asienta sobre todas las cosas que puede alcanzar, creando ondas de energía divina que fluyen a través de todo.

Decimos amén con gratitud

Juntos afirmamos:

Todos los niños son bienvenidos a orar con los asociados del Ministerio de Oración de Unity.

Para oración, llamar al:
1-816-969-2020

Internacionales
01-816-969-2020

Envía tus solicitudes de oración a:

Ministerio de Oración de Unity
1901 NW Blue Parkway
Unity Village, MO 64065

Acerca del autor

Trish Yancey es una maestra licenciada Unity y educadora espiritual certificada. Es autora del libro The Heart of Prayer y otros libros para niños.

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