Dándole la bienvenida al miedo

El miedo a menudo tiene una mala reputación. Aparte de aquellos que disfrutan de las montañas rusas o las películas de terror, la mayoría de las personas intentan mantener el miedo alejado o actuar como si no existiera. Ciertamente no el miedo no nos agrada, por lo que darle la bienvenida parece estar fuera de lugar, ¿verdad?

Pero ¿qué pasaría si pudiéramos hacerlo? Sería un cambio de vida total.

¿Cómo podemos hacer posible ese cambio para nuestros hijos? Aprendemos y crecemos, luego compartimos lo que sabemos.

El miedo es un sistema de alarma de importancia crítica que se ha incorporado a nuestros cuerpos. Puede poner nuestros sentidos en alerta máxima, proporcionar una inyección de adrenalina o incluso crear una explosión de fuerza sobrehumana. ¡Es realmente una maravilla! Entonces, ¿cómo podemos hacernos amigos de algo que provoca que las palmas de nuestras manos suden, que nuestro corazón se acelere y que sintamos un malestar en el estómago?

Practica.

Primero, presta atención a la alarma. ¿De qué te está alertando el miedo? ¿Estas a salvo? Respira profundo y date cuenta. Si necesitas ir a un lugar seguro, hazlo y recuerda respirar mientras te mueves. ¿Te alejaste del peligro inminente? Entonces aquiétate y evalúa. ¿Qué es lo que te está asustando? Observa lo que estás sintiendo y en qué parte de tu cuerpo están esos síntomas. Presta mucha atención. La mayoría de las veces, estamos preocupados por cómo podría desarrollarse algo o por aquello que no sabemos o entendemos—situaciones futuras que no están sucediendo en este momento.

En ocasiones sentimos miedo simplemente porque nuestros padres lo sintieron. Los miedos a menudo se heredan. Podemos tomar medidas para detener ese ciclo cuando nos volvemos conscientes del miedo.

El conocimiento es poder. Dedica tiempo para averiguar qué es lo que te provoca miedo. Investiga, consulta con un experto, pídele a un amigo que te acompañe, aprende y aplica técnicas de respiración, ve a ver a un médico—haz lo que sea necesario para regalarte a ti mismo los dones de la comprensión y apoyo, y deja de imaginar los peores escenarios.

Un consejo profesional: el diálogo interno es crucial. Si continúas repitiéndote que tienes miedo, eso será exactamente lo que sentirás. Siente el miedo, reconócelo, evalúalo, luego afirma, yo soy fuerte, yo soy valiente y puedo con esto. Dilo una y otra vez hasta que lo creas, luego actúa. No olvides prestar atención a tu respiración; asegúrate de respirar a un rimo regular. Haz una pausa para centrarte. Relaja todos los músculos de tu cuerpo. Avanza con el miedo, no lo bloquees.

Mientras tengamos un cuerpo, siempre tendremos miedos; es parte de la condición humana. Cuando te apoyas en el miedo, vas por buen camino para superarlo. Así que inhala profundamente, sacúdete, equípate con lo información necesaria y luego sigue adelante. Tú puedes hacerlo. ¡Tú eres fuerte, valiente y Dios está en ti en cada paso del camino!

Una oración para que los niños logren vencer el miedo

Inhalo profundamente, me aquieto y me relajo en este momento, me dirijo con propósito hacia el espacio de mi corazón. Permito que la luz de Dios en mí brille más, luego la libero de mi corazón hacia el espacio que me rodea. Afirmo: paz, aquiétate. Al respirar profunda y regularmente, visualizo la luz y la paz moviéndose desde el centro de mi corazón hacia el mundo que me rodea. Extiendo la luz, el amor, la fortaleza y la paz de Dios en todas direcciones hasta que rodee al mundo. Descanso en esta visión por un momento, imagino un manto amoroso, reconfortante y cálido de energía divina que se deposita sobre cada niño, calmando los miedos, aliviando las preocupaciones y depositándolas en lo más profundo de cada átomo. Tal como yo lo veo, así es y estoy agradecido. Amén.

Una oración familiar para superar el miedo

Unimos nuestras manos y corazones, inhalando en la presencia y el poder de Dios en y entre nosotros. Irradiamos sentimientos de amor, fortaleza, consuelo, paz, fe y comprensión, visualizándolos a medida que alcanzan a todos los niños del planeta. Afirmamos juntos: paz, aquiétate. Con amor, luz y gratitud lo afirmamos y así es. Amén.

Afirmamos juntos:

Todos los niños son bienvenidos a orar con los asociados del Ministerio de Oración de Unity.

Para oración, llamar al:
1-816-969-2020

Internacionales
01-816-969-2020

Envía tus solicitudes de oración a:

Ministerio de Oración de Unity
1901 NW Blue Parkway
Unity Village, MO 64065

Acerca del autor

Trish Yancey es una maestra licenciada Unity y educadora espiritual certificada. Es autora del libro The Heart of Prayer y otros libros para niños.

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